sábado 07.12.2019

Gallardón 2016, el trabajo bien hecho

Los últimos cien metros de la candidatura olímpica de la ciudad de Madrid para los juegos del 2016 los han corrido brillantemente el alcalde Gallardón y su equipo antes de levantar el vuelo para Copenhague. Ciudad donde se ha anunciado la visita de Barack Obama causando sorpresa y desconcierto entre los competidores de Chicago, que no saben bien si el gesto de última hora del emperador es sólo para apoyar a su ciudad vital o porque sus servicios de inteligencia y diplomáticos le han asegurado que tiene ganada la partida de antemano y acude a recibir el galardón y a hacerse otra foto de imparable triunfador.

Como se dice en España, ya veremos, porque "hasta el rabo todo es toro", y el voto secreto de los codiciados miembros del Comité Olímpico es todo un misterio -que se lo digan a Londres 2012- y a más de uno le puede pasar lo que le ocurrió al conde de Romanones con el voto secreto en el Parlamento español, cuando no le apoyó ninguno de los muchos que se lo prometieron y dijo aquello de ¡joder, qué tropa!

Vamos a ver qué pasa en Copenhague, adonde acude el Rey Juan Carlos como talismán y como angelo, o contra el gafe de Zapatero, el jettatore que ha perdido la baraka de un tiempo a esta parte. Los adversarios son poderosos y aunque las apuestas dicen que Japón caerá a la primera, no se debe desdeñar al país del sol naciente, que tiene en Asia un territorio para su apoyo natural. Luego está Brasil con Lula, el líder de izquierda moderada de las potencias emergentes, y un país del continente sudamericano donde nunca hubo una cita olímpica. Y finalmente está Barack Obama al frente de Chicago, su cuna política y la ciudad que ya dice contar en su haber con los avales y dineros para la retransmisión por televisión de los Juegos a todo el mundo, un dato este muy a tener en cuenta una vez que de ese dinero vive el Comité Olímpico y el olimpismo en general, no en vano estamos ante el mayor espectáculo del mundo.

Y luego está la ciudad de Madrid, que presenta una excelente candidatura, sea cual fuere el resultado del cónclave danés, y que en los pasados días ha conseguido una exhibición de apoyo popular no visto en las otras capitales que luchan para hacerse con la bandera de los aros olímpicos. Gallardón lo ha hecho bien, ha tomado sus riesgos y, a pesar del revés del último informe del Comité Olímpico, ha sabido reaccionar y ha hecho un buen sprint final. Y aunque la presencia de Obama y el empuje de Lula los presenta como los favoritos en la prensa internacional, de momento nada está escrito, por más que de un tiempo a esta parte la diosa Fortuna nos ha dado la espalda a los españoles. Y puede que por ello está en deuda con nosotros y con el pueblo de Madrid, que quiere los Juegos y mantiene viva la esperanza de la llama olímpica sobre la base de un gran esfuerzo político y social, a pesar de los pesares y de la dura competencia que nos vamos a encontrar.

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