jueves 12.12.2019

Diputados mercenarios

A medida que se va acercando el debate y la votación de los Presupuestos Generales del Estado para el 2010, los jefes de fila de los primeros partidos con representación parlamentaria y especialmente el del Gobierno, en este caso el PSOE, inician un extraño rito ceremonial propio de los animales en época de celo y apareamiento en pos de conseguir los votos necesarios para aprobar la máxima ley anual de la legislatura.

Es en esta baile promiscuo en el que se suelen hacer "extraños compañeros de cama", donde aparecen los mercenarios de siempre dispuestos a vender sus votos al mejor postor sin que nadie les afee o denuncie su impostura y traición a sus principios, compromisos electorales o coherencia política. Entre otras cosas porque los que venden su cuerpo y alma al Gobierno de turno suelen ser las minorías de los partidos nacionalistas o regionalistas, con los que nadie se atreve políticamente en sus feudos, y menos aún los medios de comunicación autonómicos o locales, que suele tener controlados o su servicio, con lo que la impostura y la venta de sus votos a estos diputados mercenarios, habitualmente de CiU, PNV, ERC, BNG, CC y UPN, les sale gratis.

Así hemos visto en los últimos días a los masoquistas de CiU, a los que el presidente Zapatero les mintió y les quitó la Generalitat con la ayuda de su compañero Montilla, las gentes del PSC y las huestes de ERC, apoyar al Gobierno en la convalidación de la TDT de pago cuando han tenido en sus manos una buena oportunidad de otorgarles una sonada derrota, aunque sólo fuera por coherencia política frente al PSC-PSOE, o porque consideran catastrófica la política económica de Zapatero y quieren -o temen-, como dicen, unas elecciones anticipadas. Si Zapatero es tan mal gobernante y gran responsable de todo lo que pasa en España, y también en Cataluña, ¿a qué esperan los señores de CiU para votar como una clara oposición?

Sabida es la pasión comercial -más que empresarial de los catalanes-, pero en este caso su mercantilismo alcanza cotas políticamente indecentes que nadie con coherencia política podría explicar. Y otro tanto se puede decir del PNV, que vende su alma nacionalista al PSOE de Patxi López, de cuyo Gobierno en el País Vasco no han dejado de despotricar desde que el loco de Ibarretxe perdió las elecciones. Pues ahí están los señores del PNV más dispuestos que nunca a salvar a Zapatero en la votación de Presupuestos, a cambio de un puñado de monedas, llámense blindaje del concierto vasco o control de la Diputación de Álava.

Puede que el diputado Erkoreka sea el más desvergonzado del hemiciclo a la hora de decir algo y lo contrario, y escrito está en el diario de sesiones del Congreso de los Diputados, por si alguien quiere molestarse en hacer el inventario de sus continuas y demenciales volteretas. Después de todo lo que ha dicho el tal Erkoreka del Plan Ibarretxe y de su demencial Estatuto, de sus apoyos al entorno de ETA, o al referéndum ilegal de su lehendakari desparecido, o sobre el pacto PSOE-PP en el País Vasco, y ahora se baja los pantalones ante Zapatero y se queda el hombre tan contento.

Lo de Duran i Lleida, en nombre de CiU, suele ser algo más discreto pero a fin de cuentas lo mismo. Cuando gobernaba Pujol cobraban en dinero para la Generalitat o en soberanía, y todo lo vestían de apoyo responsable a la gobernabilidad del Estado. Ahora no se sabe bien cuáles son los beneficios que obtienen, pero en lo de la TDT serán de orden mediático, y el Gobierno siempre utilizará el recurso del PP al Estatuto catalán como el monstruo con el que no pueden pactar cuando ya falta poco para la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut.

Los de ERC están pillados en su pacto de gobierno en la Generalitat y no se pueden zafar de esa posición. Y luego están los de Coalición Canaria, que mantienen en las islas un Gobierno de coalición a medias con el PP al que le ponen los cuernos con Zapatero en Madrid, sin que pase nada y a cambio de unos favores que, como en casi todos los casos, se pagan sobre el gasto de los Presupuestos del Estado. Y otro tanto pasa con el BNG o UPN sin el menor sonrojo de los diputados mercenarios, hoy al servicio del PSOE al igual que lo estaban años atrás al servicio de los gobiernos de Aznar.

El Parlamento español tiene múltiples carencias, y la primera de ellas es la ausencia del principio de representatividad, porque los allí presentes lo son más gracias a los partidos que los han incluido en sus listas cerradas que a los ciudadanos que generalmente votan siglas y no diputados.

Y a partir de ahí se puede decir que la soberanía no está en las Cámaras sino más bien secuestrada en la sede de los partidos con representación parlamentaria. Lo que nos conduce a la permanente violación del texto constitucional, donde se prohíbe el "mandato imperativo" de los partidos sobre los diputados y los senadores, para que los parlamentarios hablen y voten libremente y en nombre de la soberanía nacional, lo que no ocurre nunca. De ahí, por ejemplo, que el famoso pacto antitransfugismo del que tanto se ha hablado en estos días a propósito de Benidorm es sencillamente inconstitucional. No pasa nada y, lamentablemente, todo seguirá igual. No veremos a unos diputados que hablen y voten en el Parlamento contra su mayoría, o que hagan un debate cruzado con otros partidos, al margen del duelo habitual de Gobierno y oposición. Pero sí veremos la compraventa de sus votos al mejor postor, al margen de los electores y del interés nacional.

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