lunes 16.12.2019

Decretazo para la Marina

Dice la ministra de Defensa, Carme Chacón, que la ley impide a comandos de la infantería de marina subir a bordo de pesqueros españoles que faenan en el Índico, como lo han decidido los gobiernos de Francia e Italia para así defender a sus buques y ciudadanos. Pues muy bien, refórmese la ley por el procedimiento del decreto de urgencia, porque el caso lo requiere y es más importante que la TDT de pago, aprobada por decreto ley en el pasado mes de agosto para que Zapatero pudiera favorecer a sus amigos de La Sexta.

Estamos seguros de que la totalidad de los grupos parlamentarios aprobarán semejante iniciativa, con el empuje cualificado del portavoz socialista del Congreso, José Antonio Alonso, que ha sido ministro de Defensa, al igual que Federico Trillo, lo que permitirá agilizar los trámites, que pueden ser iniciados en el Consejo de Ministros de este fin de semana. Lo que resulta inadmisible es que, como Poncio Pilatos, la ministra de Defensa se lave las manos y se sacuda la responsabilidad.

Como resultan intolerables los discursos fachas sobre si el barco Alakrana llevaba una ikurriña en vez del pabellón español, porque, lo proclamen o no, el buque y sus tripulantes son españoles y deben ser protegidos por parte de las Fuerzas Armadas, que están donde no debieran, en Afganistán. Aunque justo es decirles a los armadores vascos que han de respetar la bandera de España y la legalidad que ello implica, si no quieren que luego alguien les pueda acusar de navegar con pabellón tan falso y tan pirata como el de los somalíes, porque la ikurriña no representa ningún país con reconocimiento y legalidad internacional.

De manera que cada uno en su sitio y el Gobierno de España al frente de tan dramático y llamativo secuestro que, si acaba mal, será otra prueba más de la incapacidad del presidente Zapatero y de su ministra frente a todos los problemas que se le plantean. Y entre ellos el del pesquero español no es de menor cuantía ni carece de impacto social, porque una banda de piratas no puede poner en jaque a un Estado soberano y miembro de la OTAN. ¿Para qué si no sirve la Alianza Atlántica y el acuerdo bilateral de defensa con Estados Unidos, y las propias Fuerzas Armadas españolas?

Que existe un problema legal, pues arréglese inmediatamente, porque a los piratas somalíes lo de la legalidad les importa un pimiento, y menos aún las andanzas del juez Garzón, que no ha perdido la oportunidad en entrar en el escenario fotográfico del nuevo espectáculo político y mediático nacional. O sea, a la espera estamos de un decreto ley que autorice la presencia de los marines españoles a bordo de los pesqueros, como primera medida, en vez de exigir el Gobierno el silencio y la complicidad de la oposición.

Pero ocurre que el Gobierno está desarbolado por la crisis económica, por las encuestas electorales que lo dan por derrotado y por el trío de dirigentes que representan el ímpetu del PSOE, Alonso, Blanco y Pajín, tres rostros que, lejos de ofrecer seguridad, firmeza y confianza, producen desconfianza, cuando no desconcierto o hilaridad. Pero lo que no puede ser es que tropas españolas estén jugándose la vida en Afganistán en una guerra que no es la nuestra, y que no apoya la inmensa mayoría de españoles, mientras que los piratas atacan a los buques españoles y secuestran a sus tripulantes desde la mayor impunidad.

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