domingo 08.12.2019

Aznar y el vacío de poder en el PP

La grave crisis interna que atraviesa el Partido Popular, por la falta de un claro proyecto político que haga frente a la dramática situación económica y social de España, sumada a la ausencia de cohesión y de autoridad que impera en el primer partido de la oposición -como se ha visto en Valencia a propósito de 'Gürtel', y lo vemos en Madrid, con 'Gürtel' y Caja Madrid-, pone en duda la posibilidad de que Mariano Rajoy consiga permanecer en la presidencia del PP y llegar a ser el candidato oficial de los populares en los comicios generales del 2012. Al tiempo que conduce a la conclusión de que el PP está en manos de políticos irresponsables, incapaces de articular una alternativa frente al desgobierno de la nación que hoy preside Zapatero.

¿Podría alguien, de dentro o fuera del PP, imaginar una situación similar si José María Aznar presidiera el partido y si Francisco Álvarez-Cascos -que acaba de presentar una demanda contra el PP de Gijón, por haber echado a un basurero documentos privados suyos, lo que da una idea del desbarajuste y la falta de respeto a dirigentes históricos que imperan en el partido- estuviera al frente de la secretaría general del partido? Desde luego que no.

Si a ello añadimos la interrogante siguiente: ¿acaso son más líderes Aznar, Gallardón o Rato que Rajoy y, por tanto, cualquiera de los tres obtendría mejores resultados electorales que Rajoy frente a Zapatero en el año 2012? Y si la respuesta a esto es afirmativa, como parece en buena lógica, y a ello añadimos el vacío de poder y la revuelta interna del PP (Camps devaluado, Cataluña tocada, Baleares manchada, el País Vasco indignado y Madrid a palos), a qué esperan las bases y los dirigentes sensatos e históricos de este partido para propiciar un vuelco a la situación.

O ¿a qué esperan Rajoy y la actual dirección nacional del PP para imponer orden y cohesión en el partido, presentando una firme alternativa de poder y de gobierno a Zapatero y al PSOE? Desde luego, una cosa está clara: el enésimo desafío que Esperanza Aguirre le ha planteado a Mariano Rajoy a propósito de la presidencia de Caja Madrid es, y debe ser, la última prueba de fuego del liderazgo de Rajoy, quien, como suele hacer desde su habitual escapismo político, ha dejado pudrir el problema hasta conseguir que esta bronca de Caja Madrid vaya demasiado lejos y acabe en la plaza pública, llegando a eclipsar -por el buscado protagonismo de Aguirre- el discurso de Rajoy en el debate de los Presupuestos, con el que el líder del PP derrotó claramente a la vicepresidenta, Salgado, como lo ha tenido que reconocer la número tres del Gobierno entre sollozos feministas.

Ayer mismo se volvieron a enfrentar en público Gallardón, exigiendo la intervención de Rajoy en la batalla de la Caja, y Aguirre, advirtiéndole al presidente del PP que su intromisión en la Caja -que ella misma politizó al presentar la candidatura del incompetente y sospechoso González- sería ilegal. Ofreciendo entre todos ellos un lamentable espectáculo que da idea de la gravedad de la crisis de autoridad del PP, y que deja en pañales a la secretaria general del partido, De Cospedal, quien negó discrepancias entre Aguirre y Rajoy a propósito de Caja Madrid. Desde luego, lo que no sería ilegal es la creación por parte de Rajoy de una gestora en el PP de Madrid, a la vista del cúmulo de escándalos y disparates que adornan a este "club privado" del partido desde donde su secretario general, Granados -otro sospechoso- se permite dar cursillos al líder nacional del Partido Popular.

Mientras Rajoy no dé ese paso, u otro similar, no habrá nadie en el PP ni en los medios de comunicación de la derecha española que defienda a Rajoy y a su dirección nacional para presidir la campaña electoral del 2012. Sobre todo cuando uno de los dos soportes políticos que Rajoy tenía con Camps ha quedado políticamente herido de gravedad y el otro, el andaluz Arenas, como buen democristiano, siempre jugará a caballo ganador.

Pero ¿quién podría liderar o pilotar un golpe contra el estado mayor del PP? Pues, sin duda, José María Aznar, que, desde FAES y aparentemente lejos de la política, seguirá con preocupación el deterioro imparable del partido que él mismo refundó. Ejemplo reciente de su capacidad, liderazgo e influencia en el PP lo vimos en la reciente manifestación contra el aborto. En cuanto en el PP se supo que Aznar acudiría a la manifestación cundió el pánico en el PP, y esas dos presuntas liberales que dicen ser la Cospedal y Aguirre corrieron desesperadas a sumarse al cortejo, dominado por los más integristas de la derecha española, mientras un Rajoy perplejo y pensativo amasaba queso en Grazalemas en la compañía de Arenas.

Es verdad que el regreso de Aznar al primer plano de la política nacional es algo difícil de imaginar. No hay sino ver el calvario de sus amigos Bush y Blair, por causas de las gigantescas mentiras de la guerra de Iraq. Pero hay otras maneras de volver, con más discreción, desde sólo la presidencia del PP (como hacen en el PNV), pero sin liderar el cartel electoral del 2012. O simplemente siguiendo su discurso de principios, valores y la derecha sin complejos y saltando de manera directa y decidida sobre la presidencia del PP con todas sus consecuencias, las electorales incluidas, para que no diga nadie que imita a Fraga cuando traicionaron a Antonio Hernández Mancha.

En política nada se debe descartar, y menos aún en España. Especialmente en el seno del PP por cuanto existe un flagrante vacío de poder en el seno del partido, por ausencia de Rajoy. Lo que ha convertido el barco popular en un buque fantasma que navega a la deriva sin capitán, mientras se oye el ruido de sables y griterío de los oficiales amotinados que pretenden hacerse con el poder.

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