lunes 09.12.2019

El 'Alakrana' fuerza la crisis de Gobierno

El conflicto del pesquero Alakrana y de los pescadores españoles secuestrados por los piratas somalíes obliga a Zapatero a provocar la crisis del Gobierno en cuanto termine tan grotesco y dramático episodio. Estamos ante un caso que incluye dos de las cualidades que adornan la presidencia de Zapatero y a su Gobierno: la incompetencia y la improvisación. Pero con el añadido de una bronca interna entre distintos ministerios, y la responsabilidad directa de la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que dice asumir la responsabilidad en los errores cometidos, lo que la obliga, cuando acabe este lamentable episodio, a ser destituida o dimitir.

Y no sólo por los errores cometidos -el mayor de ellos fue traer a los dos piratas capturados a España-, y el caos político y jurídico creado, sino porque además se ausentó de España, abandonando la coordinación del que se llamó gabinete de crisis, para realizar uno de sus folclóricos viajes, nadie sabe verdaderamente con qué motivo urgente, a Argentina. Sin olvidar que se ha enfrentado, por todo esto y por la crisis del CNI -se empeñó en dejar en el cargo al anterior director del espionaje nacional- con la ministra de Defensa, Carme Chacón.

La misma Chacón que pretendía, en vísperas de la última crisis del gabinete, quitarle la vicepresidencia a De la Vega con la ayuda del intrigante y muy influyente marido en Moncloa, Miguel Barroso. Una ministra que ha dado en toda esta crisis del Alakrana un nuevo cursillo de incompetencia política -con su negativa a enviar soldados o mercenarios a los pesqueros y todas sus indiscreciones públicas sobre el caso-, lo que está en línea con el error político y diplomático que ella protagonizó cuando anunció, por su cuenta, la retirada de las tropas españolas desplegadas en Kosovo.

O sea, que De la Vega y Chacón deben de ser destituidas de manera fulminante del Gobierno en cuanto acabe -si acaba- la crisis del Alakrana. Y una vez se abra la crisis del Gobierno Zapatero debe aprovechar la ocasión para poner en la calle o rebajar los galones de ministros que prácticamente no existen como tales, o los que apenas tienen funciones, reduciendo el gasto público y dando ejemplo de austeridad a la ciudadanía en estos tiempos de crisis.

De manera que Zapatero se puede ahorrar la vicepresidencia primera y a fin de cuentas sustituirla por un ministerio de presidencia. De la misma manera, el presidente debería valorar la eficacia y preparación de su vicepresidenta económica, Elena Salgado, que bien podría ser sustituida por alguien de un mayor peso específico y experiencia en el campo de la economía y también de las finanzas, porque la crisis financiera está lejos de acabar. En cuanto a su vicepresidente tercero, Manuel Chaves, una vez cumplida la función de ser sacado de una "patada hacia arriba" de su eterna presidencia de la Junta de Andalucía, no tiene sentido que siga en el Gobierno, máxime ahora que se acabó la reforma de la financiación autonómica que fue la excusa para su traslado a Madrid.

Chaves podría regresar a la presidencia del PSOE, para arropar a Pajín, De la Vega a una embajada -en Buenos Aires o Kenia-, y Chacón volver al PSC, donde Montilla está en horas bajas tras el escándalo de Santa Coloma y los rumores sobre la sentencia del Estatuto.

Zapatero puede ahorrar varios ministerios, además de las vicepresidencias de De la Vega y Chaves, como los siguientes: el Ministerio de Vivienda, a integrar como subsecretaría en Fomento; el de Ciencia y Tecnología, que debe volver a una secretaría de Estado de Industria; el de Cultura, que debe integrarse en Educación; y el de la Igualdad, que debe desaparecer o quedar reducido a una dirección general de Sanidad.

Naturalmente, se pueden hacer análisis sobre la oportunidad de que algunos ministros permanezcan en sus departamento, como Rubalcaba/Sitel en Interior, o Moratinos/Chaves en Exteriores, o Blanco sin formación en Fomento, pero ésta ya es harina de otro costal que podría esperar. Sin embargo, lo de De la Vega -de la que se dice que apenas se habla con Zapatero, y que tiene a su colaboradora Angélica tocada en el 'caso Gürtel'- y la Chacón no tiene salida y deben ser destituidas las dos lo antes posible, y en cuanto acabe el secuestro del Alakrana. Como debería desaparecer la vicepresidencia de Chaves y los inútiles ministerios de Vivienda, Cultura, Ciencia e Igualdad.

Naturalmente, quien debe tomar esa decisión es Zapatero a la vista del caos que impera en su gabinete, de la caída imparable del PSOE en los sondeos preelectorales, y del deterioro de su propia imagen y liderazgo, en parte lastrada por este equipo sin capacidad para gobernar. Los que creen que hasta después de la presidencia europea de España, es decir, hasta finales de junio, nadie los va a cesar. Y mal haría Zapatero en retrasar estos cambios tan necesarios. En todo caso sería al revés: habría que abrir la presidencia de la Unión Europea el primero de enero con un gran equipo de prestigio, con iniciativa y capacidad. Y aunque sabemos que a ningún presidente le gusta hacer cambios de Gobierno con tanta celeridad, esta vez Zapatero está obligado, porque de lo contrario la crisis del Alakrana y los problemas que acumula en su gabinete se le caerán encima a él, que es lo que le ahora está pasando y lo está hundiendo sin cesar.

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