lunes 2/8/21

Los entrenadores no hacen milagros

El encanto del cambio de entrenador en el Atlético de Madrid duró una semana. Los plácemes hacia Unai Emery, entrenador joven y teóricamente revolucionario por su labor en el Almería, comienzan a convertirse en incógnitas. En Pamplona se precipitaron al destituir al Cuco Ziganda, pero la llegada de José Antonio Camacho ha servido, de momento, para salir del hoyo de los tres puestos del descenso. Pero milagros, pocos.

Los dramas de los entrenadores se agigantan cuando el equipo va perdiendo comba. El profesor Manzano ha tenido toda la confianza de los dirigentes del Mallorca y aún no han dado muestras de intranquilidad, pero el mister podría acabar con el despido en las manos a no ser que el actual presidente mallorquinista, hombre con experiencia, se avenga a conceder más tiempo al entrenador, quien en años anteriores no lo ha hecho nada mal.

En el Espanyol tampoco se aguantó al primer entrenador, Márquez, y se le dio la boleta a Mané porque el equipo no levantaba cabeza. Pocchetino no parece que vaya a ser más afortunado que los anteriores.

La experiencia dice que los cambios de entrenador, cuando todo ha sido planificado por otro y la plantilla se ha diseñado de acuerdo con sus preferencias, acaba siendo un despropósito.

En Almería no creyeron en Gonzalo Arconada y ficharon a Hugo Sánchez y el equipo ha hecho ya más de una machada. Especialmente la del domingo, que remontó un 0-2 con el Valladolid y la victoria la consiguió con sólo nueve jugadores. De todas maneras, habrá que esperar.

Los milagros son la gran excepción. El Murcia, dirigido por Javier Clemente, estaba en los puestos de descenso y con perfume a Segunda B. Echaron al ex seleccionador nacional y el equipo murciano tiene ahora siete puntos de colchón con respecto al cuarto de la cola.

Lo dijo Lagartijo (algunos adjudican la frase a Rafael 'El Gallo') "Hay gente 'pa to'".

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