lunes 14.10.2019

El Atlético tuvo su Alcorcón en Huelva

La Copa es la Copa, que podría haber dicho Vujadin Boskov, filósofo del borceguí, quien pronunció aquello de "fútbol es fútbol". El antiguamente llamado "torneo del K.O." ofrece cada año como característica la sorpresa, la eliminación de favoritos.

Cayó el Real Madrid frente al Alcorcón de manera humillante e indignante para sus seguidores. Ha pinchado el Barça, el hexacampeón, en casa, frente al Sevilla, ha perdido en Mestalla el Valencia con el Deportivo y al Atlético de Madrid le han dado un repaso en Huelva.

En la Copa hay entrenadores que se equivocan con alineaciones inadecuadas al considerar muy inferior al adversario y también marran los jugadores cuando se creen muy superiores a los contrarios y cuando reparan en el resultado se dan cuenta de que su prepotencia era delito deportivo.

En los tropiezos, evidentemente, hay casos de mayor trascendencia. El de esta semana ha sido la derrota vergonzante del Atlético de Madrid frente al Recreativo. La gravedad del caso no radica en el 3-0, que puede ser definitivo para la eliminación, sino en el modo en que jugaron los colchoneros.

Las derrotas hay que aceptarlas sin rechistar cuando el adversario juega mejor, pero las hay en que es imposible admitirlas si se tiene en cuenta la dejadez del equipo que se presume superior. Los atléticos hicieron el ridículo e indignaron a sus seguidores.

El club decidió cambiar al entrenador y el mal no estaba en la dirección, sino en el propio equipo, que carece de cohesión entre líneas, que tiene una defensa insegura y un centro de campo que no sirve para alimentar a sus delanteros.

Con Abel iba mal y con Quique Sánchez Flores no lleva mejor camino aunque haya salido en la Liga de los puestos de descenso.

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