martes 22.10.2019

Pelea interna por el CNI

La renovación del mandato del director el CNI (Centro Nacional de Inteligencia), que debería haberse producido hoy lunes cuando se cumplen los cinco años establecidos en los nuevos Estatutos del Centro pero que, posiblemente, se retrasará hasta el Consejo de Ministros del próximo viernes, ha puesto de manifiesto las diferencias de coordinación que existen dentro el Gobierno y que no se han resuelto con el nombramiento de tres vicepresidentes.

Al contrario, hay quienes piensan que se producirán tensiones entre María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y el recientemente ascendido Manuel Chaves, especialmente por el ansia de control de la vicepresidenta primera y el intento legitimo de Chaves de hacerse un hueco después de que Fernández de la Vega se haya hecho cargo de la función pública con el mando sobre los delegados y subdelegados del Gobierno, y de Elena Salgado, que tutelará la financiación autonómica, uno de los temas clave de su departamento y que condicionará toda la política territorial.

De esta forma, el campo de actuación del vicepresidente para la Política Territorial, Manuel Chaves, queda sensiblemente recortado y capitidisminuido nada más empezar.

Parecidas contradicciones y tensiones se han producido con el futuro nombramiento de Alberto Saiz, director del CNI, cuyo mandato termina hoy, un hombre del ex ministro de Defensa José Bono con el que, además, tiene relaciones familiares, y que estuvo a punto de salir del cargo cuando la nueva ministra de Defensa, Carme Chacon, decidió cambiar toda la cúpula militar. Se opuso entones el presidente del Gobierno, que era partidario de que acabase el mandato el 20 de abril, y manifestó sus reticencias el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Entonces, la vicepresidenta del Gobierno, con la que suele despachar Saiz, dio la batalla para que continuara ante las dudas del propio Zapatero. que como mediador se manifestó partidario de un relevo cuando llegase el momento, este lunes.

Ahora, sin embargo, ha vuelto a paralizar su relevo con la excusa que de que no existen muchos candidatos adecuados para el cargo a pesar de la insistencia de la ministra de Defensa, una de las personas clave para el control del CNI, que quiere al frente del mismo una persona de toda su confianza.

Debilitada por el affaire de Kosovo, a Carme Chacon le han perjudicado las especulaciones y los rumores de que estaba destinada a sustituir a Fernández de la Vega, y ahora la vicepresidenta primera parece haberle pasado factura.

Sin la defensa que de Saiz ha hecho De la Vega ante el presidente, que en un momento determinado estaba dispuesto a autorizar un relevo, cuando pasase la ofensiva de algún medio sobre el manejo de fondos dentro del Centro, no se hubiera producido la continuidad del actual director, criticado, sobre todo, por su política de nombramientos, que ha producido graves conflictos internos dentro del Centro de Inteligencia, un departamento que durante los últimos años ha sido protagonista de numerosos escándalos y denuncias.

Son muchos los agentes que están quemados por los continuos cambios en el organigrama, especialmente en un área tan sensible como es el de Inteligencia, y son esos mismos agentes descontentos los que han filtrado al periódico El Mundo determinadas irregularidades en el manejo de los fondos públicos del Centro para actividades privadas del director, un gran aficionado a la caza en África y a la pesca submarina en Sudamérica, practicada, al parecer, con fondos propios o ajenos y de las que tendrá que dar cuenta pronto en el Parlamento quien más quiere su relevo: la ministra de Defensa.

Comentarios