miércoles 11.12.2019

La hora de los carros y la infantería

Es inédita la batalla que espera en Gaza, cuando la aviación continúa su tarea demoledora mientras los carros de combate y la infantería esperan la orden de avanzar sobre los restos de lo que fue la ciudadela de Hamás, el recuerdo de una victoria electoral y el despropósito de querer que media Palestina se suicide como un kamikaze colectivo contra Israel.

Nunca hasta ahora una fuerza urbana como la desarrollada en Gaza por Hamás, había siquiera asumido la posibilidad de enfrentarse a uno de los ejércitos más capaces y mejor dotados del mundo, dentro de un escenario estanco: cerrado y sin opción para el movimiento y los repliegues a espacios seguros, tras de una línea fronteriza, por ejemplo. Nada de eso dispone esta organización islamista, que se hizo fuerte en esa parte prácticamente segregada de la Autoridad Nacional Palestina. Hasta los túneles por los que se movían de un sitio para otro los milicianos, con sus cohetes a cuestas para hostigar la fachada civil del Estado judío, han sido demolidos por la acción incesante de la aviación a lo largo de cuatro días.

¿Qué se espera desde el Estado Mayor del Ejército de Israel para dar el banderazo y que los tanques avancen, abriendo paso entre fantasmas a la infantería?,¿acaso a que los supervivientes de las milicias y de la policía de Hamás escapen a Egipto? Los combates casa por casa suponen eventualidad nada grata, para los mandos y para la tropa, desde el punto de los costes en daños humanos y materiales. Un escenario así, repleto de población civil, es el menos deseable que cabe pensar, políticamente, en términos de imagen y en precio de opinión pública global.

Por lo practicado en la fase prologal de esta guerra no parece que estas sean horas de escrúpulos y de mayores miramientos. Es cirugía a corazón abierto para limpiar de células islamistas las vísceras todas del cuerpo palestino, además de su sistema circulatorio y del linfático. Posiblemente no haya otras muchas maneras de explicar esta acumulación de acciones, medios materiales y tropas en torno a la ciudad árabe que el persa quiso que se inmolara contra Israel, en defecto de la incapacidad del régimen iraní de ir más allá de las palabras cuando Ahmadineyad se pronuncia por la destrucción del Estado judío.

En cualquier caso, lo que se advierte con toda nitidez es que esta guerra quirúrgica no se corresponde en sus propósitos con resultantes tales como la adición o conquista de territorios. Pues ha sido precisamente el impedido cambio de la propia ecuación de seguridad (para ir a lo de "paz por territorios") lo que parece que ha determinado una actuación bélica tan singular como esta.

Por todo cuanto se advierte, Hamás pagará su actuación, reanudando los bombardeos, no prorrogando la tregua, al objeto de que fracasaran las negociaciones. entre Olmert y Abbas, para el establecimiento del Estado Palestino, que es tanto como la peor de las hipótesis para el totalitarismo islámico de Irán. Pero ya veremos después de que empiecen a rodar los carros.

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