domingo 23/1/22

Esperanza y Rita

No tiene Mariano Rajoy un momento de calma. Ayer, domingo, las dos mujeres más poderosas y carismáticas de su partido -aunque bien distintas y hasta opuestas- protagonizaban las portadas de los dos principales periódicos españoles. En El Mundo, Esperanza Aguirre discrepaba en términos contundentes con la instrucción del PP de abstenerse en la votación sobre la aprobación de la financiación autonómica. La presidenta de Madrid desafía abiertamente una decisión estratégica de la dirección de su organización a la que atribuye desafecto a su persona ("En Génova no pondrían la mano en el fuego por mí"), zahiere a Bárcenas y exuda distanciamiento con el presidente Rajoy. Ya aduje en un comentario anterior que el presidente del PP no había arreglado nada en Madrid, por más que haya anunciado que Ruiz-Gallardón y la propia Aguirre volverán a optar por el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, respectivamente. La inquilina de la Puerta del Sol se vuelve a alzar en la alternativa crítica a Rajoy en un momento especialmente delicado por éste. Aguirre sabe que con el actual presidente y su Ejecutiva carece de chance alguna y ha vuelto por donde solía y en el periódico que siempre ha apostado por el fracaso del gallego.

La coincidencia -es de suponer que así sea- quiso también ayer que Rita Barberá, histórica alcaldesa de Valencia y emblema del PP, haya sido implicada por El País en la 'trama Gürtel'. Según el diario, la dirigente valenciana recibió regalos de lujo de "el Bigotes", extremo que ha sido negado por la temperamental Barberá. La alcaldesa de Valencia apoya sin reserva tanto a Camps como a Rajoy y es una referencia imbatible en la capital del Turia y en la Comunidad Valenciana. Las filtraciones de las actuaciones judiciales están llevando al PP por el camino de la amargura. La queja del PP acerca del coladero en el que se ha convertido la 'trama Gürtel' está plenamente justificada. Implicar ahora a Barberá cuando ni siquiera el instructor ha rozado su nombre suena raro, suena a estratagema, suena a acoso, suena francamente mal.

Lo cierto es que Rajoy tiene un buen lío entre las manos. O lo desenreda y actúa, o la situación, por razones distintas, se va a deteriorar en el PP en progresión geométrica. Porque, mientras tanto, el Gobierno ha resuelto la financiación autonómica y antes de irse de vacaciones quiere dejar firmado el pacto social entre empresarios y sindicatos. Y la Bolsa ha alcanzado los 10.000 puntos. Rajoy es implacable en su quietud, en su espera, en su paciencia, en su crudelísima indiferencia, pero el mundo gira a su alrededor sin que él, aunque quisiera, pueda evitarlo.

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