sábado 29.02.2020

Se busca un chamán

En su viaje por África, Benedicto XVI ha reprobado el uso del preservativo en un continente asolado por el sida y ha atacado duramente a la brujería, que sigue teniendo un papel muy importante en las estructuras sociales, como remedio psiquiátrico y médico para los más desfavorecidos que carecen de las mínimas protecciones sociales.

A la economía le ha fallado también el preservativo, la regulación, y está abandonada por los chamanes, los economistas. En Cádiz, con motivo del 19 de marzo y el aniversario de la Constitución de 1812, que camina hacia su bicentenario en medio de la pugna entre las Administraciones, el Club Liberal de la ciudad ha otorgado sus premios anuales y ha reunido a brillantes economistas para que nos expliquen la crisis económica y nos digan cuándo escampará sobre el cielo protector.

Entre los premiados, el vecino Pepe Oneto, a quién los años de profesión no le han quitado ni un ápice de inteligencia, ingenio y equilibrio. Como se dice de Cádiz, salada claridad. Cuando en la España de la crisis se observa algún medio de campanillas metido en "eres" y vinieres, tirando día a día por la alcantarilla historia y prestigio, y lees las cabeceras de esta ESTRELLA, llegas a la conclusión de que hay propietarios que heredaron lo que no se merecen y que los mediocres nunca eligen a los mejores.

En la excelencia, Francisco Cabrillo, Carlos Rodríguez Braun y Francisco Capella, acompañados de Cristóbal Montoro. Buen cartel para explicarnos el diagnóstico de la crisis y las falsedades que se vierten a su amparo. Sin embargo, la respuesta a la pregunta, y esto, ¿cuándo se acaba? no la dio ninguno.

La economía se ha convertido en el mejor análisis a posteriori de hechos ya acontecidos y en un vademécum ortodoxo con el que se quiere tratar la dolencia actual. Te cuenta que todo empezó por una crisis financiera que se convirtió en una crisis económica, que se ha extendido como una pandemia. Se han movilizado ingentes recursos. Se han reunido el G-8, el G-20, los ministros de la eurozona y los de los países emergentes.

Y todo se ha producido en el mejor escenario estructural y de laboratorio que podría imaginarse. En Europa tenemos una moneda común, han caído las barreras arancelarias, se ha creado un Banco Central que duplica y supervisa controles de los bancos nacionales, existe un Gobierno europeo con un comisario para la economía y, además, un euro que cotiza con un 30 por ciento de más valor que un dólar. El telón de acero cayó y su economía y millones de habitantes participan, con mayor o menor fluidez, de la economía europea, invirtiendo, comprando e intercambiando bienes y servicios. La Unión Europea ha crecido hasta ser la Europa de los 25. El petróleo cotiza a la baja, los intereses nominales están al nivel del suelo e internet y la globalización nos proporcionan información y comunicación a la velocidad de la luz. A mayor abundamiento, China e India, más de 2.000 millones de ciudadanos, están pasando de la economía del arroz y rural a la electricidad y la economía urbana, demandando, tecnología, infraestructuras, materias primas y producción industrial.

Pero todo se ha caído como un castillo de naipes. Algunos, imaginativos, dicen que es el efecto mariposa. Otros, como contara con ingenio Carlos Rodríguez Braun, lo explican por la codicia, que es algo como la promiscuidad monetaria. Y los socialistas dicen que ha fallado el mercado, Bush, Greenspan y la economía liberal, que es algo similar a la explicación de la represión sexual por el franquismo. Lo mejor de todo es que te cuenta que la crisis afecta menos a América Latina, ya que como el sistema financiero es tan débil nunca se ha prestado dinero a los pobres.

Pero lo cierto es que nadie sabe, ni Paul Krugman, Nobel de economía, cuándo y cómo saldremos del atolladero. Por eso hay que volver a los chamanes, para que exorcicen la crisis y alejen los malos espíritus. En Cádiz, siempre pendiente de los vientos, había un conocido hombre de campo al que se le atribuía una gran capacidad de predicción sobre el cambio de los vientos. Un mes, que no paraba de azotar el levante, unos vecinos decidieron ir a preguntar al hombre cuándo cambiaría el viento. El campesino les miró con cierta desprecio y subió su vista al cielo, diciendo: "El levante, el levante se irá... pues cuando quiera".

Pidamos a Benedicto XVI que nos autorice a importar el último escalafón de brujos y chamanes africanos. O mejor que el G-8, el G-20, los ministros de la eurozona y de los países emergentes se reúnan en África y que todos bailen al son de los chamanes.

Se busca un chamán
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