domingo 17/10/21

El éxito de la democracia contra ETA

Las detenciones de ayer en Bayona, entre otras las de los que están considerados como los dos principales dirigentes de ETA, son de importancia capital. Pero revelan también una tendencia. Si cada cinco meses, como se va viendo, son detenidos los recambios en la dirección de la banda terrorista ETA, es porque las Fuerzas de Seguridad y los servicios de inteligencia trabajan en su persecución y porque funciona la colaboración internacional, muy especialmente la francesa. Por el mismo motivo, se va deteniendo incansablemente a otros terroristas y colaboradores de los mismos por la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Gendarmería y las diferentes policías autonómicas españolas, sobre todo la vasca que, con el nuevo Gobierno de Vitoria, ha vuelto a ser una policía integral atenta y aplicada a la lucha contra el terror.

Si en el País Vasco se observa -cotidianamente- que se va ganando terreno a los sicarios del terror es por la decidida actuación del lehendakari López y su consejero de Interior Ares, apoyados por el Partido Popular presidido en aquella comunidad autónoma por Antonio Basagoiti. Por el mismo motivo se está considerando y escuchando a las víctimas del terrorismo como siempre hubo que hacerlo y se está desperezando la sociedad vasca, que se enfrenta con más fuerza a la violencia en defensa del Estado de Derecho y de las libertades individuales.

Si en el País Vasco se incrementa la colaboración ciudadana contra ETA y los extorsionados, en vez de buscar soluciones particulares y claudicantes, cada día en mayor número ponen en conocimiento de la Consejería de Interior las amenazas que reciben es porque todo lo anterior va cambiando la realidad social que, además, se ha visto reconfortada con la sentencia del Tribunal de Estrasburgo.

Si a la banda, que sigue manteniendo su potencial mortífero y amedrentador, cada vez le cuesta más reclutar terroristas y apoyos, si algunos pistoleros abandonan o se ponen voluntariamente en situación de ser detenidos, si los presos se rinden y se alejan cada vez más de ETA, si muchos de sus vergonzosos soportes sociales buscan, aunque sea hipócritamente, el modo de desentenderse de la violencia, es también porque se está acertando en la política antiterrorista adecuada: ni una pizca de aire para que respiren sus ideas totalitarias y violentas.

Es posible derrotar a ETA y acabar con ella, aunque aún no pueda celebrarse ese éxito de la democracia y el Estado de Derecho. Y el camino tomado es tan adecuado y justo que no debe cambiarse. Debe avanzarse por él y debe ser apoyado.

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