lunes 18.11.2019

La culpa de todo la tiene Pablo Iglesias

Me imagino a Pablo Iglesias como a Marlon Brando cuando en La jauría humana, un sheriff confuso y cansado bajo la ardiente noche sureña, anuncia: “Creo que voy a irme a casa y pasaré la noche meditando por qué todo el mundo en este maldito pueblo cree que se me puede comprar”. Sólo que Pablo Iglesias no es tan atractivo como Marlon Brando y, en su caso, tendrá qué meditar acerca de las razones que mueven a tanta gente a odiarle con pasión desenfrenada.

Están quienes le aman, claro, pero a esos no se les escucha casi nunca.

Ahora resulta que del trastazo de Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo con Adelante Andalucía la culpa la tiene Pablo Iglesias.

Lo dice Santiago Alba Rico, ensayista ilustre de la izquierda de la izquierda, a quien le da en la nariz que las tres visitas contadas que ha hecho Pablo Iglesias a la campaña andaluza han costado a Teresa Rodríguez infinidad de apoyos en las urnas. Si Pablo Iglesias no hubiera existido, 300.000 votos (o más) hubieran salido de sus mortajas y seríamos felices.

Un análisis casi a la altura del nivel politológico que exhibió Luis Alegre al denunciar (en su momento) que a Pablo Iglesias le estaba sorbiendo el seso una mujer muy mala y resultó que era Irene Montero, a la cual compañeras y compañeros de la formación morada le pusieron el mote de Yoko Ono, pareciendo mentira tal cosa con lo feministas que luego somos en Twitter.

Pero recapitulemos.

No sólo es que Pablo Iglesias sea el culpable de los malos resultados de Adelante Andalucía sino que es culpable de VOX.

Lo dice un supuesto vecino de un pueblo malagueño en una carta (“viral” según las televisiones) que es un fabuloso compendio de fake news: que si Colau votó sí a la independencia de Cataluña, que Pablo Iglesias asegura que le duele la boca cuando pronuncia la palabra España, etc.

Una carta a la que informativos serios han dado cabida aún conteniendo pura propaganda blanqueadora de VOX y flagrantes mentiras.

Da lo mismo.

Luego dirán que la culpa la tiene Facebook y los rusos.

Pablo Iglesias o el pin pan pun para dolernos de todos nuestros males.

Pues no, señoras y señores.

Pablo Iglesias no tiene la culpa del batacazo de Adelante Andalucía porque (como bien dejó claro Teresa Rodríguez desde un principio) Adelante Andalucía es un proyecto autónomo y autónomo fue el diseño de una campaña en la que escondió las banderas rojas para ver si funcionaba el transversalismo ese que dicen Laclau y Errejón.

No ha funcionado.

En cuanto a VOX, mucho habría que reflexionar sobre su irrupción.

Es una mezcla de la España estrictamente fascista y la España iracunda.

Y, sobre todo, es la España que tiene miedo a que España deje de existir.

Y Podemos tendría que explicar que  posee un proyecto de España y no pretende hacer volar este país por los aires.

Así que toca ir menos a los platós de televisión y más a los barrios y pueblos.

Allí puede que, más de una vez, les reciban a hostias.

Pero no hay otra.

Jugársela otra vez en la calles.

Atraer a quienes se sienten olvidados, reactivar el voto al que la frustración recluye en casa, pasear la España vacía y no sólo la España urbana que va en bicicleta al trabajo y desayuna tofu.

Tampoco estaría de más que Podemos fuese Podemos en todos los territorios. Para que quedase claro la aspiración vertebradora de un movimiento que nació para ganar en todo el país y no sólo en los ayuntamientos molones de las grandes ciudades.

En fin, muchas cosas quedan pendientes de experimentar a ver si nos quitamos esta cara de luto que nos ha puesto Santiago Abascal.

Y luego también existe la posibilidad de culpar a Pablo Iglesias y darle una paliza como aquella con la que culmina trágicamente La jauría humana y tras la que Marlon Brando, ensangrentado y febril, se levanta y continúa ejerciendo su labor de sheriff que se pregunta cuál es la razón de tanto odio.

La culpa de todo la tiene Pablo Iglesias
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