martes, abril 23, 2024
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Marlaska dimisión (otra vez)

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José Virgilio Menéndez Medrano
José Virgilio Menéndez Medrano
Diputado en la Asamblea. Secretario General del Grupo PP en la Asamblea de Madrid.

La semana pasada se nos heló a todos la sangre con la secuencia del asesinato premeditado de dos guardias civiles en Barbate, que morían plantando cara en simples zodiacs a los narcotraficantes, embarcados en super lanchas. 

En esa lucha desigual, los guardias civiles fueron atacados hasta acabar con su vida. Y todo ello retransmitido en televisión, acompañado de unos audios que nos helaron la sangre por su contenido: una turba de incalificables individuos jaleaba a los narcos a que siguieran en su ataque a los guardias hasta matarlos. Todo ello componía un escenario que rememoraba aquellas manifestaciones de los hoy socios del gobierno Sánchez, cuando gritaban “ETA mátalos”. Terrible.

Y como el origen de esta tragedia es la falta de medios adecuados de nuestras FCSE para enfrentarse al crimen, todos los ojos se han vuelto a un reincidente habitual como es el responsable de ellas, el sr. Marlaska.

Hemos ido enterándonos la opinión pública que, además de enfrentarse con zodiacs a lanchas, todas las mejores embarcaciones estaban fondeadas por avería, que hubo un Plan de lucha contra el narco en el Estrecho implantado en 2018 y había sido desmantelado, y que las muchas denuncias por parte de los guardias y policías, eran reprimidas por un ministro que ha implantado un régimen de omertá entre los funcionarios y de falta de libertad, que llevaría a la dimisión a cualquier ministro de otro país.

Llueve sobre mojado con este ministro Marlaska, grande en otras épocas cuando era un juez valiente.

Una persona que en su primer día en el Gobierno presumió de que, no siendo militante socialista, iba a ser el ministro más fiel a Sánchez, ha hecho de su ministerio una Casa del Pueblo socialista, con el agravante de que los funcionarios que velan por nuestra seguridad siempre deberían ser neutrales en política. Y que no digan que, en otras épocas, supuestamente, se politizó la policía, porque nunca se había llegado a estos extremos actuales.

Marlaska es el ministro que intenta conocer y entrometerse en investigaciones de Policía Judicial de carácter secreto, que cesa arbitrariamente a servidores del Estado, que maltrata a los mejores en la lucha contra el terrorismo, que se salta las promociones internas y promociona a los más “mansos”, que obvia los concursos de méritos y procedimientos instaurados desde hace más de cien años en el ascenso al Generalato en la Guardia Civil, que al frente de la coordinación de la Seguridad del Estado “colocó” a un militante izquierdista, que bajo su gestión murieron más de 40 inmigrantes en la frontera de Melilla en un suceso aun sin aclarar; que ha sido condenado por el Supremo por las devoluciones de menores, que se inventó y difundió bulos para desprestigiar a rivales políticos, que no defendió en manifestaciones masivas a señalados dirigentes de otros partidos, que maltrata a los policías y guardia civiles sin dotarles de medios ni instalaciones ni salarios adecuados, o que maltrata a las víctimas del terrorismo desde su primer día, y sin haber movido un dedo por impedir los ongi etorris a los presos etarras… en fin, no debemos seguir, porque una de estas acciones por sí mismas, sería motivo más que suficiente para cesarle o para haber dimitido.

Pero pierdan toda esperanza en su cese todos los partidos opositores, funcionarios públicos o medios de comunicación. 

El reprobado ministro Marlaska, hoy por hoy, es el más sanchista de los sanchistas. El ministro con menos escrúpulos de todos, el ministro que le hace el trabajo sucio al presidente, el ministro menos empático con los ciudadanos y con los servidores del Estado, y el más servil y obediente al presidente del Gobierno, es, en definitiva, el ministro símbolo de la manera de ejercer el poder del sanchismo.

Pero, en cualquier caso, que no nos quiten al menos la libertad de volverlo a decir: Marlaska dimite ya.

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1 COMENTARIO

  1. VERDADES COMO PUÑOS (El reprobado ministro Marlaska, hoy por hoy, es el más sanchista de los sanchistas. El ministro con menos escrúpulos de todos, el ministro que le hace el trabajo sucio al presidente, el ministro menos empático con los ciudadanos y con los servidores del Estado, y el más servil y obediente al presidente del Gobierno, es, en definitiva, el ministro símbolo de la manera de ejercer el poder del sanchismo.)

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