jueves, julio 18, 2024
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Amnistía: historia de una infamia y una traición

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José Virgilio Menéndez Medrano
José Virgilio Menéndez Medrano
Diputado en la Asamblea. Secretario General del Grupo PP en la Asamblea de Madrid.

El proyecto de ley de Amnistía para todos los hechos acaecidos durante el llamado “procés” catalán, ya ha sido presentada en las Cortes Generales para su debate y aprobación.

Para sentar las bases y que no quepa duda sobre cuál es mi opinión, para mí estamos ante un engaño a los votantes de todos los partidos, especialmente a los votantes del PSOE, lo cual además lo convierte en una estafa al votante que acudió a las urnas el 23J; ante una infamia porque esta ley se convertirá en una de las páginas más negras de nuestra democracia; ante una ilegalidad pues retuerce nuestro Estado de Derecho violentando hasta la Constitución del 78; ante una ruptura de la convivencia y la concordia entre los territorios que forman España y los propios españoles que deben ser libres e iguales; y ante una traición a las generaciones de españoles y catalanes que vivieron con dolor la agresión a sus derechos y a la integridad de su nación durante aquel tiempo, así como a las generaciones de españoles venideras, pues su país ya nunca no volverá a ser el mismo.

Creo que con esta fijación de posición, no queda muy ambigua mi opinión ante todo lo que estamos viviendo, sólo y exclusivamente, porque el ciudadano Pedro y su esposa Begoña, sigan disfrutando del Palacio de la Moncloa, de La Mareta en verano, de la finca de Quintos de Mora, de todas las prebendas de ser presidente, los viajes al G20 por todo el mundo, el Falcon para ir a actos de partido, el Superpuma, las caravanas estilo Arafat en los 70, y sobre todo, la firma en el BOE que a sus más allegados y otros cientos y miles de correligionarios, les está facilitando una vida de riqueza y oropel que jamás habían soñado.

Porque esta, y no otra, es la razón de que nuestro Estado de Derecho se haya tensionado hasta tal extremo, a punto de salir del “círculo” de las democracias europeas, asimilándonos a regímenes autoritarios como Hungría o Venezuela, por citar uno de cada ideología extrema.

Con esta reforma acordada con Junts y ERC, más lo pactado para su investidura con PNV (ruptura caja única de la Seguridad Social, pase foral para que el gobierno vasco aplique o no las leyes nacionales, o la nacionalidad vasca), y ojo, con Bildu-Batasuna, que siendo aún un secreto, seguro que estará relacionado con los presos de ETA, España es hoy un estado más débil, un estado con mal presente y un preocupante futuro, y quizás sin nada en común y sin paz.

Es que muchas veces se nos olvida que la Historia se repite: cuando aprobaron aquel Estatut en época de Zapatero (“apoyaré el Estatut que salga del Parlament”), inconstitucional en gran parte como denunció el PP y luego el Tribunal Constitucional sentenció, los socialistas prometieron 25 años de estabilidad y tranquilidad. ¿No lo recordamos? Ahí esta la clave: mientras gobierne la izquierda habrá una ficticia paz social y las agresiones al Estado Español serán “controladas”, y cuando llegue la alternancia del PP al gobierno otra vez, el gran lío estallará en las calles, esta vez de forma más virulenta.

La izquierda supuestamente domesticará a los nacionalistas para un “rato de nuestra historia”, pero todo volverá a suceder (“tornarem a fer-ho”), y tendremos menos mecanismos de defensa a nivel constitucional e internacional, además de que tendrán más justificación, supuestamente histórica por una ley de amnistía aprobada por las Cortes Generales españolas (toda esa patraña de justificación del “procés” enraizada en hechos pseudohistóricos, o directamente falsos, de siglos pasados). 

En definitiva, un error histórico político que justifica y fortalece al nacionalismo independentista, al tiempo que debilita nuestro Estado de Derecho y elimina nuestra historia y dignidad común como nación unida durante tantos siglos.

Y todo ello motivado, porque el Ególatra en mayúsculas que es Pedro Sánchez, siga siendo presidente del Gobierno. 

El único consuelo, o no, la Historia lo dirá, es que con Sánchez finalizará la existencia del Partido Socialista Obrero Español.

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