lunes, diciembre 5, 2022

Tiempo de salarios, también para nosotras

La economía crece y las cifras de empleo mejoran. El empleo mejorará, según las previsiones del gobierno, con tres años de retraso respecto a la riqueza que mide el PIB. Pero no solo empleo va con retraso, también la renta disponible de las familias generada por los salarios.

La letal devaluación interna a la que se nos ha sometido como terapia contra la crisis y el modelo de retribuciones, han dejado a la mayoría de los salarios por debajo de mil euros y el salario medio en apenas mil trescientos euros.

Los salarios han subido un 1,27% hasta mayo en los convenios colectivos, mientras que los precios aumentaron un 2,53% de media en el mismo periodo, es decir, se ha producido una pérdida de poder de compra del 1,23%. Mientras los trabajadores y trabajadoras pierden poder adquisitivo, los beneficios empresariales superan su nivel previo a la crisis

Junto a estas dinámicas, el salario medio se sigue recortando, debido a la devaluación en los salarios de entrada y de los trabajadores y trabajadoras que conservan su empleo, así como por la ubicación de gran parte del nuevo empleo en sectores de poco valor añadido.

En paralelo, las pensiones públicas, otra de las fuentes de renta más importantes para muchas familias de jubilados y jubiladas, hogares vulnerables, han perdido, también, poder adquisitivo.

No solo son cifras insuficientes, sino que no han dejado de bajar. Hay sectores de alta demanda de empleo, por ejemplo la hostelería, en los que el salario hora disminuye, a pesar o quizá porque aumenta el empleo. El retorno de la inmigración puede, además, tener que ver con ello, lo que dobla la injusticia laboral.

La evolución salarial no solo es fuente de desigualdad; es signo de ineficiencia económica y barrera al crecimiento económico

En el primer trimestre de este año, la renta de las empresas ha crecido un 5% y el ahorro de las familias se reduce en un 7%. Dicho de otro modo, mientras las empresas contienen sus costes laborales, los ingresos de las familias son insuficientes para cubrir el consumo que necesitan.

Las condiciones sociales, en suma, se siguen deteriorando y eso hace que sea, ya, el tiempo de los salarios.

Los sindicatos llevan tiempo insistiendo en que es necesario que el crecimiento y los mayores beneficios empresariales se repartan de forma más justa, a través de más puestos de trabajo, de empleo más estable y de salarios que recuperen y ganen poder de compra.

Fortalecer la negociación colectiva para que los trabajadores y trabajadoras participen de los beneficios de las empresas y acabar con la precariedad en el empleo, exige reequilibrar la capacidad de negociación entre las partes, derogando las dos últimas reformas laborales

Hasta el presidente de la patronal ha tenido que reconocer que “quizá” sea el momento de subir salarios.

En ese contexto de déficit salarial, una parte relevante de nuestra sociedad sufre especialmente: las mujeres. Seguimos siendo el sexto país por la cola en materia de desigualdad salarial de género. El salario medio anual de las mujeres debe incrementarse en un 32% para equipararse al de un hombre.

Para cobrar lo mismo que un hombre, las mujeres tendríamos que trabajar 88 días más. Las mujeres se concentran en los tramos de salarios más bajos. De hecho, dos tercios de las trabajadoras que perciben salarios iguales o por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, son mujeres.

Los más de 6.000 euros al año que cobra menos una mujer por realizar un trabajo igual o de igual valor definen el precio de las discriminaciones de la mujer en España.

Es tiempo de mejorar los salarios, también los de ellas.  

Libertad Martínez

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