miércoles, noviembre 30, 2022

El nudo Rajoyano

Rajoy no ha dado esta vez la medrosa espantada del pasado mes de enero y ha aceptado el encargo del Rey de intentar formar gobierno. Ha aprendido la lección: si lo rechazaba podría pasar otra vez el turno. Puede que no consiga la Investidura como Pedro Sánchez que, tras ser propuesto por el Rey, tuvo el arrojo de presentarse ante el Parlamento como señala la Constitución. Sin embargo, la incesante creatividad fuguista respecto del Parlamento del actual Presidente en funciones puede llevarnos a un callejón oscuro si no comparece en las Cortes para intentar la Investidura. En tal caso debiera marcharse a casa.

Podríamos encaminarnos también hacia otra situación de bloqueo si Rajoy no consigue los apoyos necesarios, aunque un “No” a Rajoy no lo sería al Rey como pretende erróneamente Martínez Maillo, Vicesecretario General del Partido Popular. ¡Un incompetente más! ¿Acaso Rajoy le dijo “No” al Rey cuando rechazó la Investidura de Sánchez? Por ahora Rajoy solo cuenta con la abstención de Ciudadanos en la segunda vuelta. Puede ello no ser suficiente.

La suma de escaños para la Investidura y, sobre todo, para la posterior gobernabilidad, es dificultosa. Si resolver los problemas políticos fuese fácil no serían necesarios los políticos.Nos bastaría con los funcionarios sin los cuales, de todos modos, el Estado se hundiría. La pelota está en el techo de la “casta” política a la que ya pertenecen plenamente Pablo Iglesias y los suyos que paulatinamente van mostrando sus corruptelas, algunas ensalzadas por el propio líder supremo podemita.

Tras el 20-D Rajoy se quejó de que nadie quiso pactar con él, pero su oferta de gobierno al PSOE y a Ciudadanos fue hueca pues no propuso un programa de gobierno aceptable para las tres formaciones políticas. Sin hacer concesiones le seguirá siendo imposible al PP gobernar en coalición o conseguir que le dejen hacerlo en minoría. Sus propuestas tendrán que acercarse decididamente a los programas de los partidos cuyo beneplácito solicite. Si no da ese paso sacrificial en el altar de un consenso equilibrado será que, al igual que la vez anterior, maniobra para otras elecciones adelantadas. La vez pasada le salió bien la jugada y los entendidos consideran que, si se repiten una tercera vez los comicios, el PP saldrá aún más favorecido. ¡Vaya usted a saber!

Mucha gente alega que votó al PP “tapándose la nariz”. Son los que se indignan con la relación de Bárcenas con Rajoy y los SMS de ánimo a su antiguo tesorero encarcelado y que se enojan con los constantes escándalos de miembros del PP relacionados con la corrupción así como por la presunta financiación con dinero negro de sus campañas electorales o de la reforma de su sede en Madrid.

Hay que sumar la reciente imputación del PP y de varios cargos suyos por destruir los ordenadores de Bárcenas para ocultar pruebas. Estaban “custodiados” en su sede de Génova. Rajoy lleva 13 años presidiendo el PP sin enterarse de nada, según confiesa. Ignorancia inaceptable y culpable, sin duda, pero igual se incrementan, si hay unas terceras elecciones, las ventas de pinzas para la nariz.

Fascina constatar, asimismo, cómo se rasgan las vestiduras ante esta eventualidad quienes ya forzaron las segundas. Una vez salvado el tabú de no ir a una repetición electoral ¿porque sería censurable ir a unas terceras elecciones seguidas? ¡Haberlo pensado antes! Mucha desfachatez exhiben quienes lo afirman. La vez pasada Rajoy no aceptó el encargo del Rey y luego no quiso abstenerse en la Investidura de Sánchez para evitar la repetición de las elecciones. ¿Puede exigir ahora que los demás le dejen gobernar para no ir a una triada electoral?

El PSOE no debiera mirar tanto de reojo a Podemos y, al igual que Ciudadanos, tampoco debiera rechazar acuerdos aceptables de Investidura y gobernabilidad con el PP, pero este partido no debiera pretender gobernar con 137 escaños con solo su programa, como si tuviese una mayoría absoluta. Rajoy debe intentar conseguir con concesiones relevantes el beneplácito de Ciudadanos y del PSOE. Si no lo consigue, deberá dejar que otro lo intente incluso en su propio partido no sea que el problema no esté fuera del PP sino en su seno. Un 70% de los españoles y un 30% de los votantes populares lo piensan así según Metroscopia en El País de este domingo. Toda formación política elige a sus dirigentes, pero si necesita apoyos para gobernar es legítimo que los solicitados pongan condiciones para formar un equipo gubernamental. La evidente falta de regeneración en el seno del PP dificulta un gobierno de coalición con Rajoy al frente. Si él es el problema debiera, él mismo, cortar valientemente el nudo gordiano, en este caso, rajoyano. Además, gobernar en minoría no dará estabilidad política al país y augura, de todos modos, otras elecciones a corto plazo.

Carlos Miranda

Embajador de España

Carlos Miranda

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