domingo, abril 14, 2024
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Antonio Alcántara no pudo llorar a Adolfo Suárez

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Las cadenas han cumplido, pese a que su esfuerzo no ha sido correspondido por la audiencia, y los televisivos también. Todos los que le conocieron han sacado a relucir sus anécdotas con él. El único que no ha podido llorarle ha sido Antonio Alcántara, quizás el que más le conoció.

El bueno, perdón, el “cabronazo” de don Antonio (al menos es así como le conoce ya media España tras atreverse a ponerle los cuernos a la santa de Merche), anda todavía en el 82, y por entonces el único disgusto que se llevó Suárez fue el del fiasco de su CDS en los comicios que ganó aquel año el PSOE.

Él le dio la mano hace dos capítulos, en la fiesta que organizaba el nuevo partido de centro que había creado el de Cebreros, y ahora no ha podido ir a despedirle como a buen seguro habría querido. Treinta y dos años de diferencia entre ficción y realidad han hecho imposible ese adiós, pero quién sabe si con el paso del tiempo podrá hacerlo (tendrían que volver a repuntar las audiencias de la serie para que TVE no termine cansándose tanto como parece que ya está de su papel Imanol Arias).

Como el jefe de la dinastía Alcántara no ha podido decirle adiós al hombre que fue director de RTVE de 1969 a 1973 lo han hecho por él otros ilustres del medio televisivo como Jesús Hermida, que le recuerda como “un director ambicioso por triunfar, resolutivo y dinámico, que tomó iniciativas valientes en la corriente general de su tiempo, pensando siempre en aquello en lo que creía y que se sentía obligado a defender».

También se ha acordado de él otro clásico como Pedro Erquicia, que le conoció cuando era becario de los Informativos en Paseo de la Habana y él director de Programas de TVE. Según él, “rezumaba ganas de balón, de pelea”. Volvería a  coincidir con él en 1973 cuando era director general de RTVE y nacía ‘Informe Semanal’, y recuerda que ‘impulsó nuevas formas de hacer televisión e incorporó al medio, que solo llevaba dieciséis años de andadura, a nuevos profesionales”.

Claro que mejor le recuerda aún una Rosa María Mateo que dice que “causó sensación entre las mujeres de la redacción por su atractivo” y que lo define como “un personaje carismático, en la distancia corta y larga”.

Así lo intentaron plasmar en la pantalla grande actores como el fallecido José Sancho, Pedro Ruíz, Ginés García Millán o José Manuel Seda, que asumieron el reto de dar vida al político abulense. Pero ninguno estrechó tanto su mano, y con tanta devoción, como Antonio Alcántara. Sí, el “cabronazo”. Ninguno hubiera llorado tanto su muerte como él.

La mosca

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