jueves, diciembre 8, 2022

Kastelorizo, ese avispero europeo

Memorice el nombre de Kastelorizo; recuerde que lo escuchó aquí primero.

Es la isla de Grecia más alejada por el flanco oriental, a 128 kilómetros de Rodas y 273 de Chipre, pero solamente a 1,6 kilómetros de las costas de Turquía. Kastelorizo (Καστελόριζο en griego; o Megisti, Μεγίστη, nombre oficial) es pequeña, abarcando solamente 12 kilómetros cuadrados, con unos cuantos islotes sin población aún más pequeños. Sus 430 habitantes son lo que queda de los 10.000 habitantes del siglo XIX. La guía turística Lonely Planet la elige una de las cuatro mejores islas griegas (entre varios miles) para la práctica del submarinismo y el buceo. No hay transporte público desde la cercana Anatolia, solamente desde la lejana Rodas en avioneta o ferry. Que Atenas controle este vestigio territorial implica que podría reclamar (pero no reclama todavía) una zona de actividad económica exclusiva (EEZ) en el Mar Mediterráneo que reduce la zona comercial EEZ turca a una fracción de lo que sería si la isla estuviera bajo control de Ankara, como muestran los mapas publicados por el periódico chipriota I Simerini. El mapa de la cabecera postula que Grecia reclama la soberanía de la zona dentro de su zona comercial de actividad exclusiva de 200 millas náuticas, y controla las aguas de Kastelorizo (la flecha roja del mapa); el mapa del fondo muestra la zona comercial griega sin Kastelorizo (indicada por la flecha blanca).

Si Atenas reclama su soberanía sobre la región comercial entera, la existencia de Kastelorizo hace que su región comercial sea contigua a la región de Chipre, factor de gran importancia hoy, en un momento de masivos descubrimientos de yacimientos costeros de gas y petróleo. Kastelorizo en el seno de la zona comercial se beneficia de la emergente alianza greco-chipriota-israelí, al hacer posible trasladar el gas natural chipriota o el gas natural israelí (a través de oleoductos) o la electricidad (por los cables de la luz) hasta Europa Occidental sin permiso turco. Esto ha cobrado especial urgencia desde que el 4 de noviembre, el ministro turco de energía, Taner Yıldız, anunciara que su gobierno no va a permitir que el gas natural israelí atraviese territorio turco; Ankara también va a prohibir probablemente las exportaciones chipriotas.

El Primer Ministro de Turquía Recep Tayyip Erdoğán y sus colegas del partido AKP en el poder aceptan el control heleno de Kastelorizo y sus seis millas náuticas de aguas territoriales, pero no más, y desde luego no reconocen la legitimidad de la zona comercial de actividad exclusiva EEZ. De hecho, según su versión, el reclamo de la soberanía helena de una región comercial preferente EEZ constituye casus belli. Al neutralizar Kastelorizo, Ankara puede reclamar una región económica mayor en el Mediterráneo y bloquear la cooperación entre sus adversarios. Esta es la razón de que la isla pueda convertirse en un avispero.

Varias noticias señalan la intimidación del partido AKP a Grecia en lo referente a Kastelorizo. En primer lugar, en septiembre, autorizó a una nave noruega, el Bergen Surveyor, acompañada de otras embarcaciones, a iniciar la exploración de gas y petróleo al sur de Kastelorizo, incluyendo parte de la plataforma continental de la isla. En segundo, barcos de guerra turcos han realizado maniobras con munición real entre Rodas y Kastelorizo. Por último, en 2011 aviones de guerra turcos sobrevolaron Kastelorizo en cuatro ocasiones sin permiso, algunas volando muy bajo con aparatos de reconocimiento.
Esta belicosidad encaja en un patrón mayor. El ejecutivo del AKP, en especial desde que se hizo con el control total de las fuerzas armadas a finales de julio, ha manifestado una creciente hostilidad contra Chipre, Israel, Siria e Irak. Además, Ankara niega desde hace tiempo a Chipre su región de actividad comercial exclusiva, de manera que hacer lo propio con Kastelorizo es coherente con la política en vigor. De hecho, la brutal conquista en 1974 utilizando napalm del 36% de Chipre por parte de los turcos sentó el precedente de hacerse con el control del territorio isleño próximo. Hacerse con Kastelorizo vendría a exigir más o menos el mismo tiempo que leer esta columna.

Hasta la fecha, las respuestas a la acrecentada agresividad turca en el Mediterráneo se han concentrado en disuadir los amagos turcos de hacerse con las reservas de gas y petróleo de los yacimientos dentro de la región comercial chipriota EEZ, con naves y alocuciones desde Estados Unidos y Rusia reconociendo el derecho de la República de Chipre a explotar sus recursos económicos. El presidente chipriota Demetris Christofias advertía que si Ankara persiste en su diplomacia de cañones, «habrá consecuencias que, desde luego, no serán buenas». El Ministro de Exteriores israelí Danny Ayalón decía a los griegos que «Si alguien trata de frustrar estas prospecciones, estaremos a la altura», y su gobierno incrementaba la seguridad no sólo de sus propios yacimientos en mar abierto sino también de las regiones de prospección en aguas chipriotas. En una ocasión al menos, cazas israelíes se han enfrentado a barcos turcos.
Señales de resolución tan claras son bien acogidas. Mientras la Unión Europea presiona a Grecia para que realice prospecciones con el fin de descubrir nuevas fuentes de ingresos, también debería de apoyar que Atenas declare la región zona EEZ de actividad económica exclusiva, rechazando los problemas creados por el AKP a tenor de Kastelorizo y anunciando con claridad represalias para Turquía consecuencia de cualquier problema con una isla hoy felizmente famosa por su buceo y su submarinismo.

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