jueves, junio 20, 2024
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Ponferrada como síntoma

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Lo ocurrido en estos días en Ponferrada, a raíz de la moción de censura presentada por el PSOE contra el alcalde del PP y que salió adelante gracias al apoyo prestado por la Agrupación local liderada por Ismael Álvarez, condenado hace diez años por un delito de acoso sexual a una exconcejal del PP -en el conocido como caso Nevenka– ha puesto en el escaparate público muchos de los males que afectan a la clase política y a las instituciones.

La decisión de Folgueral pone de manifiesto que al final la ambición personal y de poder está por encima de las siglas y del programa electoral

De entrada, resulta incomprensible que Rubalcaba no parara esa moción antes de que fuera votada. Ha reconocido su error por no haber estado encima del asunto y haber delegado esa tarea en su secretario de Organización y exlíder de los socialistas de Castilla y León, Óscar López. Lo malo es que éste, en un primer momento, justificó la aprobación de la moción en el hecho de que con ello se consiguiera la dimisión del citado condenado por acoso sexual. Cuando en la tarde del viernes -que para mas inri era el Día Internacional de la Mujer Trabajadora- se organizó la que se organizó contra el PSOE en las redes sociales y Rubalcaba tuvo que salir para anunciar que exigiría al nuevo alcalde de su partido que dimitiera, López asumió su error. Pero a día de hoy, el número tres del PSOE no ha dimitido o en su caso haber sido cesado.

También resulta incomprensible que nuestras leyes permitan a un acosador sexual, condenado en firme por este delito, volver a presentarse a un cargo público aunque haya cumplido su pena. Debería procederse a reformar la ley electoral para que esto no sea posible. Hay delitos que deberían inhabilitar por siempre para ocupar cargos públicos a quienes los cometan. Como igual de incomprensible es que «Independientes Agrupados de Ponferrada», el partido con el que Ismael Álvarez se presentó a las elecciones municipales del 2011, recibiera nada mas y nada menos que un total de 5.719 votos, un 16,53 por ciento del censo, lo que le otorgó cinco concejales. ¿En qué estaban pensando los ciudadanos de Ponferrada que votaron a este señor? ¿Vale todo en política?

Por último, la decisión del nuevo alcalde de Ponferrada, Samuel Folgueral, de irse del PSOE junto a sus siete concejales, para poder seguir siendo el máximo regidor municipal también pone de manifiesto que al final, la ambición personal y de poder está por encima de muchas cosas, entre otras, de las siglas y del programa con las que uno se presentó a las elecciones. Folgueral argumentará que en su decisión ha pesado más los intereses de los habitantes de Ponferrada. Pero eso, a estas alturas de la película, ya no cuela. Lo sucedido estos días en la capital del Bierzo es todo un síntoma de cómo entienden algunos la manera de ejercer la responsabilidad en un cargo político, sea este institucional o en un partido.

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Cayetano González

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