jueves, diciembre 8, 2022

Pinceladas francesas

El viaje de vacaciones de este año por Francia me ha dado para mucho. Si normalmente nunca puedo separar mi trabajo de mis ratos de ocio, en este caso he intentado estar más atento para sacarle el máximo partido a mis vivencias.

Lo primero que llama la atención cuando cruzas la frontera es que las casas de Francia no tienen rejas, es decir, una casa en Francia robada es una excepción, igualito que en España donde una casa no robada es una anormalidad. No lo entiendo, pues en los dos países están garantizados los derechos civiles de igual manera. En ambos países a los detenidos se les permite una llamada a sus familiares. Los delincuentes en Francia le dicen a sus familias, “no venir a este puto país que si te trincan ya no te sueltan”. En cambio en España los delincuentes dicen: “Primo, vente aquí que esto es un chollo, si te trincan, te sueltan inmediatamente y si acumulas muchos delitos y te encierran poco tiempo, luego te dan una paga y todo tipo de derechos sociales”.

Dicho este pequeño preámbulo sin importancia, nada más pasar la frontera nos dirigimos por los Pirineos para recorrer las Vascongadas francesas y no es por casualidad, estaba ansioso de ver como llevan los franceses la identidad provinciana o la esquizofrenia autonomista. Lo cierto es que me han sorprendido los “gabachos” cómo conviven con el respeto a las lenguas tribales sin vulnerar la identidad nacional. Todo un ejemplo a seguir.

Como en nuestro viaje lo único que estaba organizado era la improvisación y la aventura, pudimos entrevistarnos “a salto de mata” con varios políticos residentes en los pequeños pueblos que visitamos. Tal fue la riqueza informativa que fui recabando que próximamente pondré en orden toda la documentación para publicar un informe con todas las conclusiones. Prometo que es interesante o cuanto menos sorprendente. En España nos han vendido durante demasiados años que las lenguas tribales hay que imponerlas porque son un bien cultural, pero nadie nos ha dicho que hay otras posibilidades mucho más racionales. Pero bueno, de eso ya hablaremos y mucho próximamente.

Después de varios días por la zona y antes de partir hacia el Macizo Central francés, puse gasoil al coche. Este detalle no tendría importancia si no fuera porque nos costó a 1.38€ mientras en España estaba a 1.45€, y eso que aún no había subido el IVA.

Al llegar a esta zona rural tan hermosa del centro de Francia, cenamos en un pequeño restaurante, como todas las noches, pero en esta ocasión Janet Francois, la joven camarera de unos 22 años, nos siguió la conversación y aprovechando que no habían muchos clientes charlamos de todo un poco. De toda la conversación me llamó la atención su contrato laboral, cobraba 600 euros al mes por ser estudiante. Este tipo de contrato tiene sus limitaciones, por ejemplo, no se puede trabajar más de 3 meses en estas condiciones ya que la empresa no paga nada a la seguridad social. Cierto que es una “mierda” de sueldo, pero ella – Janet Francois- no lo veía como un trabajo basura, solo como una ayuda a sus estudios ya que al final del verano se encuentra con unos 1.500 euros. Una pequeña independencia económica para ella, para el empresario una mano de obra sin compromisos, un joven menos “bambando” por las calles de Francia y una pequeña ayuda para sus padres. Una ayuda que inteligentemente no pagan los franceses con subvenciones estúpidas a los jóvenes. Son millones de estudiantes franceses que trabajan todos los veranos en estas condiciones.

Si todo esto te parece poco, te puedo añadir que la cena nos costó a los tres, 27 euros todo incluido. Por cierto, las raciones más generosas que en España. Si piensas que esto fue una excepción, te añadiré que todas las noches cenamos por ese precio aproximadamente. Quizás por ello ya no vienen los europeos en desbandada de vacaciones a España y quizás por ello ni siquiera los españoles podemos hacer ya, turismo en nuestro país.

Para rematar la estulticia española, sólo me cabe añadir que después de 5.000 Kms. por Francia no encontramos ningún control de policía en carretera. En todo el viaje encontramos algún radar, pero nada que ver con España, en todos los casos estaban anunciados muy claramente, pues los radares en Francia no tienen una finalidad recaudatoria, sólo preventiva. Creo que en Francia hay gendarmes, pero verse no se ven. Quizás es porque no tienen policía local, Nacional, guardia civil, Cherchanas, Mozos de Cuadras, etc. Allí los gendarmes son pocos pero coordinados y bajo un mando común. En Francia los policías persiguen a los malos para encerrarlos, en España se persiguen a los buenos para sangrarlos.

Muchas pequeñas cosas positivas hacen un gran país, en cambio en España, muchos hijos de puta, hacen un redil.

Así es Francia y así la vi.

Juan Vte. Santacreu – @JVSantacreu – Estrella Digital

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Juan Vicente Santacreu

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