domingo, noviembre 27, 2022

Nosotros, los griegos

Fue un Gobierno de derechas, el del ex presidente Karamalis, quien endeudó Grecia hasta poner al país al borde de la bancarrota. Pero no sólo metió a su país en deudas que ya se ven que son inasumibles sino que ocultó los «números rojos» de manera que cuando el socialista Papandreu ganó las elecciones se encontró de golpe con que el país estaba en quiebra técnica.

El problema es que la gestión irresponsable de un político ha provocado un daño irreparable a su país, pero a él no le pasa nada. Son los ciudadanos griegos los que están sufriendo la crisis, los que son despedidos de mil en mil, a los que están dejando sin futuro pero, eso sí, los que tendrán que pagar esa deuda contraída por el Estado a través de unos políticos desaprensivos. Porque la deuda de Grecia es del Estado, no de sus ciudadanos.

La pregunta que hay que hacerse es si la UE puede o no salvar a un país pequeño como Grecia o si prefiere que se despeñe en el abismo. Y esa es una decisión que los jefes de la Unión Europea no pueden retrasar por más tiempo porque lo que resulta insoportable para los griegos es la humillación permanente al que están sometiendo a su país. O salvan a Grecia o la condenan, pero que decidan ya me dicen algunos amigos griegos.

El problema es que la mayor parte de la deuda de Grecia es con bancos alemanes y franceses y claro ni Merkel ni Sarkozy terminan de decidir qué hacer. Pero resulta humillante que traten a los ciudadanos de Grecia y de los países del sur como gente poco dada al trabajo. No, no son los ciudadanos griegos ni los italianos ni los portugueses, ni españoles los causantes de la crisis. Los que la han provocado han sido los especuladores financieros con el consentimiento de los políticos que no fueron capaces de ver lo que se venía encima y sobre todo de imponer unas reglas de juego que hubieran hecho imposible el caos en el que ahora estamos. Pero tanto los especuladores como los políticos tipo Karamalis, se van de rositas, a estos nadie les pasa factura por lo que han hecho.

Saben, no sé que decidirá finalmente la UE con respecto a Grecia pero sí sé que Europa nació en Grecia, que no seríamos lo que somos sin este pequeño país sobre el que se ha cimentado buena parte de nuestra civilización, de nuestra cultura, de nuestras ideas. Los europeos somos griegos.

Condenar a Grecia es condenarnos a nosotros mismos, y sería más que un crimen un error de consecuencias impredecibles. Lo que la UE no puede hacer es seguir acogotando a Grecia, pidiéndole lo imposible, obligando a su gobierno a hacer una política que lo único que lleva es cientos de miles de griegos al paro.

Claro que hay que ahorrar, claro que hay que acabar con el despilfarro, pero eso es una cosa y otra muy distinta ahorrar a cuenta de dejar a la gente en el paro, porque cuanto mayor sea el desempleo más difícil será que la economía vuelva a funcionar. De manera que yo estoy entre quienes creen que efectivamente hay que ahorrar y gastar mejor, pero sin dejar de invertir, sin dejar de incentivar, sin dejar a la gente hundida en la desesperación.

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Julia Navarro

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