jueves, diciembre 8, 2022

Un artículo demagógico

Este es un artículo demagógico. No se engañe. Tampoco intento ganarme con halagos los favores políticos de los votantes, porque no soy político, pero no deja de ser demagógico, tan demagógico como cierto, lo que voy a relatar.

Este lunes, en las páginas publicitarias de un periódico, me fijé en una clínica de lujo de Marbella, que cobra mucho dinero por matar de hambre a los clientes, sustituyendo la poca comida con unos masajes y unos consejos, y, luego, en el telediario de la noche, veía la mirada de una madre somalí. Una mirada que horadaba, una mirada que mezclaba de manera patética la desesperación y la resignación. Es probable que los desesperados no se resignen, pero cuando una madre, como esa que aparecía en las imágenes, ha perdido dos hijos muertos de hambre por el camino, y está punto de perder el tercero que le queda, y no posee fuerzas, porque está medio muerta para protestar, entonces, sólo entonces, se puede añadir a la desesperación la asunción resignada de que nada podrá cambiar, y que el grito lanzado con postrero esfuerzo tampoco va a traer comida para el hijo que queda vivo. Este es un artículo demagógico que escribo después de comer y que cobraré por lo que escribo, es decir, que yo mismo formo parte de la cofradía de farsantes e impostores que comen tres o cuatro veces al día, la mayoría de las ocasiones sin hambre, y que visitan algún gimnasio, y hasta es posible que se plantearan ir alguna vez a la clínica lujosa de Marbella, ayer con ofertas de rebaja.

Este es un artículo tan demagógico como cierto, porque los negros no tienen alma, y es posible que no sean seres humanos, o si esa salvajada no es cierta, los que no somos seres humanos somos los que consentimos que la falta de comida arrebate la vida de unos niños nacidos para perecer de hambre y de sed, junto a una madre que no puede serlo por mucho tiempo, porque los hombres blancos todavía están reunidos para saber qué tipo de ayuda le envían.

 

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Luis del Val

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