martes, diciembre 6, 2022

Una mala gestión

De repente una bacteria pone en jaque a una nación todopoderosa como Alemania y de paso a la Unión Europea. Los españoles siempre hemos tenido un cierto complejo de inferioridad respecto a Alemania que nos parecía, y nos parece, la quinta esencia del rigor. En Alemania, creemos, todo funciona como un reloj, nada está fuera de control. En Alemania no pueden pasar ciertas cosas.

Y siendo cierto que Alemania es un país con una gran capacidad tecnológica y una economía de primera, y de ser muy perfeccionistass en todo lo que hacen, de repente han tropezado con una bacteria, la E.Coli, que les ha desbordado. Y tanto les ha desbordado a las autoridades alemanas la maldita bacteria que no han tenido reparos en poner en la picota a los agricultores españoles, señalando el pepino español como la causa de la bacteria asesina. Luego ha resultado que el pepino español es inocente de las muertes provocadas por la  E.Coli.

A continuación, las autoridades alemanas han señalado a los brotes de soja y a las lentejas, aunque no terminan tampoco de estar seguros de que sean las causantes de la catástrofe. Lo cierto es que sucesos como los de la bacteria E.Coli, nos recuerdan a los seres humanos lo poco que aún sabemos. El hombre ha pisado la luna, tiene estaciones espaciales, ha inventado aparatos prodigiosos para todo tipo de labores, nos podemos comunicar unos con otros al instante, no importa dónde estemos, y sin embargo una bacteria nos demuestra lo pequeños que somos. Tan pequeños que una sociedad avanzada como la alemana se ha visto desbordada por una bacteria que está infectando a miles de personas y que ha provocado ya numerosas muertes.

¿Dónde se esconde la E.Coli? ¿En qué hortaliza? ¿Quizá en la carne? ¿En el agua? ¿Dónde? Esa es la pregunta que se hacen los investigadores alemanes, mientras sus políticos, para cubrirse las espaldas, han sido capaces de causar un daño irreparable a los agricultores españoles.

La Unión Europea ha decidido intentar paliar el daño causado a nuestros agricultores y va a poner en marcha ayudas que esperemos lleguen pronto, pero el daño está hecho, y en estos momentos en muchos países hay una actitud de desconfianza hacia los productos agrícolas españoles. Y ese es un intangible difícil de evaluar en euros.

Yo creo que llegados a este punto la propia Unión Europea debería de tomar cartas en el asunto y poner todos los medios de que disponga para ayudar a Alemania a encontrar dónde se encuentra la bacteria asesina, puesto que hay afectados en buena parte de Europa, amén de en otros países, eso sí, con ciudadanos que han visitado recientemente Alemania.

Los responsables políticos y sanitarios de la UE tienen que dar una respuesta común e inmediata al problema, porque los ciudadanos estamos preocupados, y con razón. Lo que no es de recibo es que un día nos digan que la bacteria está en los pepinos, otro en la soja y  al siguiente en las lentejas. Necesitamos una respuesta ya, y lo que es evidente es que las autoridades alemanas no pueden estar gestionando peor esta crisis alimentaria.

Julia Navarro

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