martes, diciembre 6, 2022

El «y yo más» de Esperanza Aguirre

Quién le iba a decir a la presidenta de la Comunidad de Madrid que su frase favorita dirigida contra Rodríguez Zapatero «solo acierta cuando rectifica» se la iba a tener que aplicar ella misma.

En efecto, Esperanza Aguirre ha tenido que enmendarse en una dudosa decisión conocida el pasado jueves. Sumándose a otras comunidades autónomas había anulado la convocatoria de oposiciones de 2.200 plazas de maestros. Los argumentos para anular ese concurso nunca tuvieron mucho peso, tanto es así que apenas se han mantenido una semana en pie. La presidenta ha reculado y, según parece, no lo ha hecho pensando en la necesidad de aumentar la plantilla de maestros en la enseñanza pública, sino por un ataque de celos con el Gobierno andaluz que tiene intención de convocar oposiciones sin  respetar las restricciones  marcadas por los Presupuestos Generales del Estado de cubrir solo el 30 por ciento de las vacantes.

Para que quede claro, no es que Aguirre haya visto de pronto la luz y haya tenido una conversión súbita a lo público, no. Es que, por orgullo, no podía quedarse atrás de Andalucía. Solo eso.

Como estamos viendo estos días en Estrella Digital, la apuesta firme del gobierno de Madrid es la enseñanza privada, con “favores” a empresarios ajenos al sector, pero amigos, que han visto una vía de negocio con la que se están enriqueciendo. La escuela pública es, por tanto, la  menor de las preocupaciones de las autoridades madrileños y, en paralelo, objetivo para su descapitalización.

En el inicio del curso 2010-11, según denuncias de los profesionales, padres y sindicatos la Comunidad de Madrid ha eliminado 2.500 profesores de la enseñanza pública, a pesar de tener unos 14.000 alumnos más. Los recortes educativos del gobierno de Esperanza Aguirre afectan a, prácticamente, todas las áreas y es habitual encontrar masificación de las clases debido al incremento del número de alumnos por profesor. En muchos casos se llegan a cerca de 40 alumnos por aula, cuando están diseñadas para albergar a 25. No es preciso asegurar que esta desproporción imposibilita el adecuado trabajo docente.

La gestión de la enseñanza madrileña ha llegado gastarse 1,8 millones de euros en la campaña publicitaria de “respeto al profesorado” mientras el recorte económico que se está realizando degrada las condiciones de trabajo de los profesores. Propaganda para ocultar la realidad. Además de un relato interminable de situaciones que pueden parecer demasiado sectoriales para enumerar en un editorial, se dan situaciones que hacen dudar de la administración cuando se mantienen privilegios con la asignatura de religión católica; basta que un solo alumno de un determinado curso se matricule en ella para que se le ponga profesor,  mientras en dibujo o música se necesita un 10% del alumnado del grupo.

El gobierno de Madrid está llevando a cabo una política deliberada que ha encontrado en la crisis la excusa perfecta para alcanzar sus objetivos últimos: la privatización de la educación. Y hay datos para sustentar esta tesis: el curso pasado había más centros privados que públicos, mientras en el resto del país 3 de cada 4 son públicos. La Comunidad de Madrid recorta la inversión en educación pública, con una caída del  42% en el cuatrienio 2006-2010, e impulsa la inversión en privada o concertada,  aumenta un 11% en el mismo periodo y un 22% las subvenciones a la concertada). En la última década se han construido en Madrid 292 centros públicos frente a los 728 privados, en muchos casos con cesión de terrenos por parte de la propia Comunidad de Madrid, como hemos comprobado en las informaciones de Estrella Digital.

Duele decirlo, pero parece evidente que en Madrid la educación pública se está convirtiendo en un residuo marginal para los que no pueden acceder a una educación privada. La política educativa de la presidenta de la Comunidad desprecia la igualdad de oportunidades.

Por todo ello, su rectificación en la convocatoria de las oposiciones, como ha quedado visto, no se debe a su protección –que no existe- de la escuela pública, sino al vanidoso “yo más” que preside la acción de gobierno de Esperanza Aguirre desde que llegó a la Puerta del Sol.

Editorial Estrella

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