viernes, diciembre 9, 2022

El PNV recuerda su precio

Alejada la futura alianza de CiU con el Gobierno de Zapatero tras el discurso de Duran i Lleida en el Pleno del Congreso del pasado jueves, el Gobierno enfoca su mirada al PNV (hacia esos “seis votitos” que diría Erkoreka en anteriores negociaciones) para hacer sus cábalas sobre la estabilidad de los próximos meses de un Ejecutivo que da ya síntomas de debilidad.

A estas alturas, las cabriolas políticas de Zapatero para desarrollar sus pactos con nacionalistas y grupos de izquierdas se plantean improbables. No es de esperar que pueda forzar el giro en Cataluña -favoreciendo a CiU frente a Montilla- y tampoco le resultaría fácil hacerlo en Euskadi. Pero la crudeza del debate no ha hecho más que empezar.

Un astuto PNV, que olfatea la debilidad del Gobierno socialista, marca sus distancias y expone su precio. “Mientras siga el pacto de PSE y PP, que no cuenten con el PNV en Madrid”. Es el precio de siempre, inalterable. Sólo que en tiempos de debilidad, cuando el Gobierno necesita sus apoyos, exige su bien más preciado. Ya no se trata de contrapartidas, en todo caso, sólo de una: Ajuria Enea.

Bien se sabe que tienen pocos padrinos las derrotas. El PNV se apresuró el pasado jueves a dejar al Gobierno en evidencia al rechazar el Real Decreto de medidas para la contención del gasto público, frente a una CiU que se erigió en protagonista al expresar su más duro discurso contra Zapatero, y al mismo tiempo facilitarle con su abstención la aprobación de su Plan.

Si quieres los “seis votitos”, ya sabes cuál es el precio, es lo que viene a decir el presidente del PNV en una entrevista publicada este domingo en El Correo de Bilbao. Aún alterado por la alianza del PSE y PP para sucederle en el Gobierno, el partido nacionalista sigue sin aceptar su fracaso al no haber alcanzado los apoyos precisos para la presidencia de Euskadi. El argumento de que haya sido la ausencia del brazo político de ETA en el Parlamento vasco la que ha desbancado al nacionalismo del poder, de poco vale. La cosa fue que los partidos que estaban en el punto de mira de la banda terrorista sumaron los suficientes apoyos para gobernar.

Porque la misma ecuación que ahora propone el PNV existía hace unos meses, cuando el grupo nacionalista apoyó los Presupuestos de Zapatero. Tras un periodo agrio en pleno cambio de Gobierno en Euskadi, volvió a esgrimir un discurso pactista en el Congreso de los Diputados. Sabía que de esa forma recuperaba su peso político. Así, el PNV asumió como propio el éxito de la aprobación del llamado blindaje del Concierto Económico Vasco y negoció después con el PSOE las políticas activas de empleo, a espaldas del Gobierno vasco. Entonces, Zapatero daba aún síntomas de fortaleza. ¿Por qué pisa ahora el acelerador el PNV ante la inminente negociación presupuestaria del Gobierno de Zapatero? Movimientos tácticos para afianzar su posición.

Dice Urkullu: “Los socialistas y el PP se pueden despedir” de contar con el apoyo del PNV en Madrid para sostener al actual Gobierno central o sustituirlo por otro “mientras mantengan su pacto en Euskadi”. En realidad, aunque el PP ya no sea recibido como el partido excluido del juego político, ese del de la “soledad del PP”, el PNV no desea la llegada de los populares a la Moncloa y le hace ver al PSOE que su apoyo puede ser decisivo. ¿El precio? La lehendakaritza. Patxi López tiene ante sí una nueva prueba de su capacidad política. La tuvo en la noche electoral, con aquel “no renuncio” que hizo tambalear algunas expectativas de Ferraz, y en otras ocasiones cruciales como la del asesinato del policía Eduardo Puelles en Bilbao. Ahora tiene ante sí su principal desafío si quiere liderar el país.

Chelo Aparicio

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