viernes, diciembre 9, 2022

La vuelta de Zapatero

Menos mal que hay aún sesiones de control en las Cámaras porque, de otro modo, sabríamos del presidente Rodríguez Zapatero por los libros de Historia. Su ausencia, si no es para reaccionar ante otros o ante sus preguntas, se está convirtiendo en un síntoma de la falta de iniciativa del Gobierno. Siempre por detrás, siempre a contrapié, siempre tarde. La semana pasada, el presidente de turno de la Unión, ante la crisis griega, no hizo otra cosa que presentarse en el Congreso como un contable obligado que calculaba el rendimiento que tendría para España la ayuda prometida a Grecia. Supimos que estaba al tanto de los problemas en el transporte aéreo causado por la nube de ceniza del volcán islandés porque el primer ministro Brown dijo públicamente que había hablado con él y sabía de su buena disposición. Habló de Samaranch y se vio obligado a intentar, siempre a la contra, que el Constitucional y el Tribunal Supremo fueran un poco más respetados de lo que lo están siendo.

Hizo bien al reconocer que, en el caso del Constitucional, la falta de renovación de acuerdo a la ley no era achacable a los magistrados, sino a los partidos políticos. Estuvo mejor que otros, ciertamente, que quisieron salirse por la tangente acusando al adversario o, como en el caso del ministro Blanco (que no está desaparecido ni un día), que los que tenían que disimular haber sido sinceros un día antes. Pero no basta un mea culpa genérico si no va a acompañado de la enérgica iniciativa que el país precisa. Si la reforma del sistema financiero queda a la espera de que el nuevo presidente de la Confederación de Cajas haga equilibrios en los próximos meses, si la laboral de las presiones subterráneas que se ejerzan sobre patronal y sindicatos, si el pacto de Educación se deja que fracase en las manos del bienintencionado ministro Gabilondo, si se espera que un José Blanco abandone su moderantismo para responder a la oposición, si el recorte del gasto se demora, si se espera que termine de una vez la aciaga presidencia europea, etc., de nada sirven los gestos oportunos que, en medio del desierto de ideas, se le ocurran al presidente.

O toma las riendas o el PSOE pasará a la oposición en varias y rápidas fases: autonómicas, locales, generales. Y lo peor: o vuelve y toma las riendas o quizá ya antes de la alternancia se acaban las opciones. ¿Estará esperando, ya reducido a ministro de Deportes, al Mundial de Sudáfrica?

Germán Yanke

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