sábado, noviembre 26, 2022

Nada será igual

No hubo sorpresas. El retardado debate sobre la Proposición no de ley del Grupo Popular para rechazar la subida del IVA en dos puntos prevista desde el próximo mes de julio no logró los apoyos suficientes de la Cámara pero sí hizo tambalear algunas posiciones. Fue al final de la tarde cuando grupos tan diversos entre sí como CiU, UPyD, Nafarroa Bai, ERC, BNG e IU/ICV votaron con el principal grupo de la oposición. PNV y Coalición Canaria salvaron al Ejecutivo, pero ya nada será igual. La legislatura de la división ideológica -la de todos contra el PP- ya pasó.

En los argumentos a favor y en contra de la iniciativa del PP hubo de todo. «Es el mundo al revés», decía Rosa Díez a un Zapatero que, desde su escaño, no levantó la mirada. «La izquierda suprime el impuesto de patrimonio y sube el IVA, que afecta a las clases más desfavorecidas», remachaba. El argumento de la dirigente de UPyD fue similar al de otros partidos de izquierda que votaron con el PP. «Esto no es una coalición negativa contra el Gobierno», terminaba, a modo de explicación de su voto, el portavoz de ERC, Joan Ridao, mientras la diputada de NaBai marcaba distancias con el PP antes de darle su apoyo. Montoro, el defensor de la iniciativa, había sentenciado que la medida del Gobierno era «la manifiestación más clara del fracaso de su política».

En el lado de la defensa del plan del Gobierno estuvo el portavoz peneuvista, Pedro Azpiazu, quien se empleó en rebatir al Partido Popular. «No se puede soplar y sorber a la vez», dijo al indicar que hace abstracción de las consecuencias de una menor recaudación. Esgrimió que el impuesto sobre el valor añadido está por debajo de la media de la UE, si bien aclaró que el gasto público se encuentra en la media. Su posición la explicó en la palabra de vasco: «Nuestro grupo siempre cumple los compromisos», dijo, cuando recordó su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado. Por el contrario, Sánchez Llivre (CiU) fue claro en su «oposición radical» a la subida del IVA en julio, aunque matizó que su grupo no sería contrario siempre a ello, una vez contrastada la recuperación.

El PSOE suplió con vehemencia la falta de apoyos, aunque salvara la votación. Fernández Marugán sacó el tarro de las esencias para defenderse de la amenaza soterrada de recorte del gasto público. Con su jersey de punto, y su corbata, arengó a sus señorías desde la doctrina social y presentó al PP como el grupo que «quiere dinamitar cualquier acuerdo» y que «ha descubierto el IVA tras 25 años en vigor». Fue una votación simbólica -no se habría materializado aunque hubiera sumado los votos el PP-, pero reflejó una variedad de posiciones que sería impensable sin la crisis, cuando el triunfo socialista coronaba las intervenciones del Gobierno y las de su grupo parlamentario.

Chelo Aparicio

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