sábado, diciembre 3, 2022

El coste de los recursos propios

La Unión Europea recomienda que el coste de los recursos públicos destinados a recomponer el capital de los bancos con averías vaya del 7 al 10%. Me parece barato. En realidad, las operaciones concertadas hasta ahora han ido por encima, en términos generales, aunque las condiciones son suficientemente confusas y minuciosas como para que no quede claro. Las cuentas se harán cuando acabe la aventura, es decir, pasados varios años. Pero todo indica que si todo sale bien el precio de esos recursos propios será alto. Y si sale mal el precio será infinito.

Barclays, cuando rechazó los fondos del Gobierno y prefirió colocarse bajo el paraguas de fondos de inversión privados (o soberanos que actúan como privados ya que no dan cuenta a nadie) árabes y asiáticos comprometió rendimientos mínimos del orden del 14% para esos recursos. Los bancos americanos que han captado capitales adicionales por fuera han transitado por senda semejante, incluido el caso de Buffett en Goldman. Y los fondos estatales facilitados, por ejemplo, a ING por el Gobierno holandés no andan lejos de esas cifras.

Además, las ayudas de Estado imponen condiciones de gestión e incluso derechos de veto en las estrategias de inversión, de manera que además de costosos pueden ser impositivos. La ventaja es que llegan rápidos y seguros. Hay demasiada literatura y titular grueso sobre esos fondos de rescate, como que fueran gratos, cuando en realidad son operaciones con coste y con precio. También con riesgo, ya que poner dinero bueno sobre malo puede acabar arruinando todo.

El Santander, rara avis, optó por ir al mercado con su ambiciosa y audaz ampliación de capital que ha añadido un 20% a sus recursos propios nucleares. El banco español recibió por cada acción 4,5 euros, por unos títulos que ya disfrutan de derechos políticos y, por tanto, con expectativas de dividendo. Como el dividendo del Santander del último año asciende a 63 céntimos y el banco pretende aumentarlo, el coste de esos recursos propios frescos se situará en torno al 14%, en línea con los de ING, Barclays y demás colegas y competidores que optaron por caminos menos audaces.

La ventaja del Santander es que estos nuevos accionistas no han puesto condiciones para invertir, que la mayor parte son sus propios inversores tradicionales que han ratificado su confianza en el banco. El problema para el Santander es que no puede defraudar esa confianza, que está comprometido a mantener el dividendo y ratificar que sus accionistas tienen razón, que la gestión del Santander es fiable.

Con esos datos, la recomendación de la UE respecto al coste de los recursos de rescate es modesta, el 7% para títulos subordinados parece moderado, y el 9/10% para capital parece fuera de mercado, demasiado ventajoso.

Fernando González Urbaneja

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