martes, noviembre 29, 2022

Campeones… otra vez tal como eran

La lista de percances empresariales crece conforme pasan los días: unos van derechos a depositar sus libros en el juzgado, acogidos al concurso de acreedores antes conocido como suspensión de pagos; otros multiplican todo tipo de esfuerzos para refinanciar sus deudas, vender activos o dar entrada en el capital a las entidades financieras que les facilitaron préstamos para expandirse. En gran medida, por tanto, la supervivencia pasa por retrotraerse al punto de origen, a su realidad de hace unos cuantos años, en vísperas de creerse que eran lo que no pueden o saben ser.

El escenario está dando pie a no pocas paradojas. Resulta que las mismas entidades financieras, bancos y cajas, que no hace mucho vendieron sus compañías inmobiliarias, prestando financiación a los compradores, deben ahora recuperar la propiedad porque los nuevos dueños no hacen frente al pago de los créditos. Sólo que vendieron caro y ahora recuperan unos activos que el mercado ha depreciado de forma sustancial. Les toca, pues, olvidar unos beneficios en gran parte virtuales y con suerte habrán cobrado algunos intereses por el camino; poco más.

Otro ejemplo, el de las constructoras, también tiene su aquél. Soñaron con ser cabecera de grandes grupos industriales o de servicios, adquiriendo participaciones relevantes en compañías de altos vuelos y dimensión superior a la propia, con poco dinero en caja, amplia generosidad bancaria y cierta complacencia del poder político. Más que solicitar financiación para sus aventuras, les bastó con elegir entre la oferta disponible: la mayoría de bancos y cajas estaba de lo más dispuesta a prestarles los fondos necesarios para culminar la operación. El aterrizaje en la realidad, sin embargo, les ha sustraído de la ensoñación: antes o después, salvo total descalabro -en algunos casos no descartable-, muchas volverán a ser lo que eran: centradas en el negocio de la obra pública licitada por las administraciones… y gracias.

Se pueden aplicar, sin duda, muchas alegorías, pero probablemente el principal olvido de muchos protagonistas fue dejar de atender la referencia inevitable de su posición relativa; no sólo, aunque también, por tamaño, sino muy especialmente por historia, recorrido y tradición.

Así, demasiados, en estos y otros sectores, creyeron ser lo que no eran ni podían en pura lógica llegar a ser, y ahora mismo luchan denodadamente por recuperar la posición añeja, sin garantías de lograrlo, algunos pagando un elevado precio, pero todos transmitiéndolo de distintas formas al conjunto del país.

Enrique Badía

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -

Últimas Noticias