viernes, abril 19, 2024
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La cumbre climática en Dubái marca un punto de inflexión en la era de los combustibles fósiles

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La reciente cumbre en Dubái ha marcado un hito histórico en la lucha global contra el cambio climático, estableciendo un precedente significativo en la transición hacia un futuro más sostenible. En un giro sorprendente de acontecimientos, la cumbre ha sentado las bases para lo que muchos ven como el comienzo del fin de la era de los combustibles fósiles, una hazaña que la coloca en un lugar de relevancia histórica, a la par de la conferencia climática de París.

Contra todo pronóstico, la elección de Emiratos Árabes Unidos, un país con una economía profundamente arraigada en el petróleo y el gas, para acoger la COP28, resultó ser un escenario donde se mencionarían los hidrocarburos por primera vez en este contexto. La presidencia de Sultan Al Jaber, quien simultáneamente dirige la petrolera estatal ADNOC, inicialmente generó escepticismo, pero su desempeño desde el inicio de la cumbre desafió todas las expectativas.

Un logro notable en esta cumbre fue la creación del «fondo de pérdidas y daños» para compensar a los países más afectados por el cambio climático. Esta medida, acordada con una velocidad sin precedentes, subraya la urgencia y la importancia del tema. La estrategia de Al Jaber, junto con las habilidades negociadoras de representantes de varios países, incluida la ministra española Teresa Ribera, aseguró que nadie quedara «furioso», un equilibrio delicado en tales negociaciones.

El impulso hacia el fin de los combustibles fósiles se intensificó notablemente desde la cumbre de Glasgow. Más de 100 países, incluida la Unión Europea, América Latina, África, y naciones isleñas amenazadas por la crisis climática, se unieron para pedir este cambio. La intervención del Secretario General de la ONU, António Guterres, fue crucial al exigir un fin a los combustibles fósiles «con un marco temporal acorde» para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados.

La resistencia a estos cambios vino principalmente de los productores de petróleo, con Arabia Saudí a la cabeza. La OPEP, liderada por Riad, ejerció una fuerte presión para evitar que el texto final incluyera la eliminación de los combustibles fósiles. Sin embargo, frente a este desafío, Al Jaber propuso un término de compromiso: «transition away from» los combustibles fósiles, un término que, aunque interpretado de diversas maneras, representaba un paso adelante.

El acuerdo final en Dubái también enfatizó la necesidad de reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero, alineándose con las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos de la ONU sobre Cambio Climático (IPCC). Se destacó la importancia de disminuir las emisiones de metano y se reconoció el papel de los «combustibles de transición», como el gas, en este proceso.

A pesar de las críticas habituales sobre la lentitud de los avances en estas cumbres, la COP28 ha demostrado ser un evento crucial en la transición global hacia un futuro más sostenible, enviando una señal clara a los mercados y a la comunidad internacional sobre el compromiso con el fin de la era de los combustibles fósiles.

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