viernes, mayo 24, 2024
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El valor de los NFTs se desploma en el mercado

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Aunque el concepto de NFT se ha hecho especialmente popular en los últimos dos o tres años, su origen se remonta a una década atrás, a 2012.

Para los amantes de la economía digital basada en la tecnología blockchain, los NFT estaban llamados a ser el nuevo boom en el mercado. Y lo cierto es que durante un tiempo lo fueron, pero su época dorada parece haber quedado atrás.

Según un informe de dappGambl, el 95% de los archivos de este tipo han perdido la práctica totalidad de su valor. De las más de 73.000 colecciones de NFT inspeccionadas para elaborar el estudio, casi 69.800 tenían un valor igual a cero.

¿Qué son los NFT?

Los Non-Fugible Tockens o Tokens No Fungibles son representaciones digitales de una propiedad única e indivisible de un objeto digital.

Cada NFT es único y, por tanto, su valor es independiente de todos los demás que haya en el mercado.

A través de la tecnología de bloques o tecnología blockchain, cada uno de estos archivos contiene una obra (un vídeo, una canción, items de un juego, una imagen) que es única y cuya titularidad corresponde en exclusiva a quien tiene ese NFT en su colección.

El registro evita que la autenticidad y la propiedad puedan ser cuestionadas. Cuando alguien compra un NFT, lo que está comprando realmente es un certificado digital que demuestra que es el propietario legítimo de un archivo digital concreto.

Origen y evolución de los NFT

En 2012, el empresario J.R. Willet planteó la existencia de tokens coloreados dentro de la cadena de bloques de Bitcoin. Esta fue la semilla de lo que más tarde surgiría y evolucionaría con el nombre de NFT.

Fue en 2015, con el lanzamiento de Ethereum, cuando los desarrolladores empezaron a crear tokens no fungibles con características propias y sujetos a una serie de reglas personalizada para su transferencia.

El verdadero auge se produjo a partir de 2021, cuando diferentes eventos a nivel mundial dieron a conocer la tecnología NFT al gran público.

Uno de los acontecimientos más destacados fue la subasta de una obra de arte digital de Beeple que llegó a alcanzar los 69 millones de dólares. Pero hubo otros, como la venta del primer tuit de la historia, que se vendió por 2,9 millones de euros.

Se desató entonces una tormenta mediática que atrajo a todo tipo de inversores y coleccionistas. Dispuestos todos ellos a invertir lo que fuera necesario para hacerse con la propiedad de un archivo digital, como si se tratara de una pintura realizada por un artista de renombre. La exclusividad es lo que realmente hace que los NFT puedan alcanzar precios muy elevados en el mercado.

Pincha la burbuja de los NFTs

En 2021, calificado por muchos como el año del boom de los NFTs, se movilizaron una media de 2.800 millones de dólares al mes en la compraventa de este tipo de archivos. A día de hoy, esa cifra ha bajado hasta los 80 millones de dólares mensuales.

El estudio de dappGambl ha puesto de relieve que los inversores le han dado la espalda al NFT. En apenas dos años, el volumen de transacciones se ha reducido un 97%.

El 95% de las colecciones han perdido todo su valor y tampoco tienen ninguna utilidad práctica.

Esto no son buenas noticias para los inversores, pero tampoco para los creadores de los tokens no fungibles, porque los pocos inversores que quedan se han vuelto cada vez más exigentes.

En la actualidad, menos del 1% de los NFT en venta superan los 6.000 dólares de precio de mercado. Incluso las colecciones más caras están en precios mínimos, y algunas ya no valen nada.

Un claro ejemplo de cómo está la situación ahora mismo, es lo que ha ocurrido con el primer tuit publicado. El NFT que lo contenía se vendió en 2021 por 2,9 millones de dólares. En 2022, su propietario intentó venderlo por 48 millones de dólares, pero la puja más alta que recibió en la subasta fue de 280 dólares.

¿Qué ha ocurrido para que los NFT ya no interesen?

La inversión en NFT es meramente especulativa. Los inversores compran una propiedad que saben que es exclusiva, y esperan que solo por ello su valor crezca con el tiempo.

Aunque esto suele suceder en épocas de bonanza, cuando llegan las crisis ocurre todo lo contrario.

La economía está tardando en recuperarse de la pandemia más de lo que estaba inicialmente previsto; el cambio climático está afectando a la producción de ciertas materias primas; el conflicto entre Rusia y Ucrania afecta a los precios de la energía; y la inflación está en niveles muy elevados. Estos factores generan una incertidumbre en el mercado que afecta a los inversores.

En tiempos como los actuales, quien tiene capital prefiere ponerlo en activos que sean muchos más seguros. La especulación se deja a un lado y el foco se pone en productos tradicionales de inversión como el oro o las acciones de grandes empresas.

Lo que ha ocurrido con la inversión en NFTs es similar a lo que ha ocurrido con la inversión en startups. Ahora mismo se considera que hay demasiado riesgo y que existen más posibilidades de perder que de ganar dinero. Como consecuencia, el número de inversores desciende día tras día.

Desafíos y preocupaciones en torno a esta tecnología

Otro de los factores que han empujado el precio de los tokens no fungibles hacia abajo es que esta tecnología plantea una serie de desafíos y de preocupaciones que no se han enfrentado bien.

El primero de ellos es su impacto en el medio ambiente, porque la minería de monedas que sirve de base para crear NFT implica un alto consumo de energía.

Además, estos archivos plantean ciertas dudas en cuanto a los derechos de autor y la protección de la propiedad intelectual. Y tampoco existe a día de hoy una regulación que permita garantizar la legalidad de las transacciones en las que están involucrados los tokens no fungibles.

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