Imprimir

Un futurible llamado "Sarko"

José Javaloyes |

Estrella Digital | 29 de abril de 2009

Visto qué hace el presidente Sarkozy en el combate contra la peste etarra y considerado lo poco que hicieron sus antecesores en El Elíseo sobre este particular (la distancia estirada e infame de Giscard d'Estaing; la pasividad cortés de Pompidou; los quites displicentes y al contado de François Mitterrand; lo mismo más la pedantería, los recelos y la avaricia de Jacques Chirac. Considerado, además de lo dicho sobre el híbrido terrorista -de integrismo nacionalista vasco y confuso leninismo de taberna y sacristía-, contra lo que el actual presidente francés echa el resto cada día; lo mismo que capotes ante la nuda incapacidad gestora de Rodríguez en el coso global del G-20, o desobturando los enlaces para el transporte ferroviario en la alta velocidad, y para el fluido eléctrico de tensión máxima. Reparando en el hecho de que el Magreb sigue siendo dominio reservado para París. Advertido todo eso dentro de lo que ha sido la afectuosa explosión de cordialidad en que se han resuelto los dos días de la visita de Estado, quedaría aún ocasión para considerar dos cosas. En realidad una sola.

De una parte es la cuestión de Marruecos, que pertenece a la estructura misma de los desencuentros hispano-franceses en el norte de África, desde el mismo siglo XVI -el siglo de Lepanto- con la base naval turca en Marsella, porque la partida de entonces no correspondía sólo al balcón norteafricano sino a la entera cuenca mediterránea. Tal contraposición de intereses, determinada por lo geográfico y cuanto se quiera añadir, es susceptible de ser llevada de muchas maneras; unas, aceptables en tanto que se respetan enfoques, formas y maneras propias de toda la amistad posible dentro de unos intereses opuestos, y otras inadmisibles.

A lo primero podría corresponder esta etapa sarkoziana. A lo contrario corresponde el tiempo de Chirac en la presidencia. Se trata de una cuestión poco general y sí muy particular y concreta: aromada que estuvo con salsa de Perejil. ¿Qué hubiera ocurrido si cuando el suceso de la ocupación del islote -un mojón de la presencia española en el norte de África- en El Elíseo hubiera estado Nicolas Sarkozy en vez de Jacques Chirac? ¿Habría resuelto éste de la misma forma que resolvió aquél? Cabe la hipótesis de que no. De que Sarkozy habría presionado al rey moro a que, en bien de paz, respetara el statu quo; es decir, en caso de consulta, diciéndole a Miramamolín que se estuviera quieto; y con el problema planteado con la ocupación (micromarcha verde sobre un microespacio marítimo) le habría aconsejado que se callara tras el desalojo militar de sus emisarios en calzoncillos y camiseta.

Si las cosas hubieran sido de esta manera la historia resultante habría sido otra. Aznar no habría tenido que pagar a Bush por su apoyo frente al alineamiento, en Bruselas, de la Francia de Chirac contra España, cuando España recabó el endoso de la UE. Y es lo probable que no hubiese habido foto de las Azores, con el apoyo español a la guerra de Iraq. Todo habría resultado bien distinto. Tanto como que la tropa mora no habría perpetrado el 11-M ni tampoco las izquierdas habrían llegado entonces al poder. España ayudó a quien le había ayudado: pagó por el servicio recibido en defensa de su integridad territorial. Pero, en fin, se trata sólo de un futurible, del que se podrían colgar otras cosas que pudieron haber sido y no fueron. Por ejemplo, que se hubiese mantenido el Pacto Antiterrorista y quizá ahora no hiciera falta la ayuda de Francia contra ETA.

Puede ver este artículo en la siguitente dirección /opinion/jose-javaloyes/futurible-llamado-sarko/20090429000000140481.html


© 2020 Estrella Digital
Estrella Digital