sábado 22/1/22
BERTO ROMERO

"Los temas que producen miedo, como el independentismo, deben tratarse desde el humor"

El colaborador de Buenafuente en el programa 'En el aire' ya no sólo es humorista sino "actor cómico", sobre todo desde que ha rodado 'Anacleto', su primer gran papel en el cine

Berto Romero.
Berto Romero.

-¿Le han dicho muchas veces que cada vez se parece más a Buenafuente?

-Hay gente que decía que nos parecíamos el primer día que yo entré en el programa, y nos parecemos como un huevo a una castaña, pero como yo salí diciendo que era su sobrino... Al final uno se acaba pareciendo a su pareja y aquí, con tantas horas al día juntos, somos pareja. 

-¿Pero se siente un "secundario" ante Buenafuente en el programa?

-No me lo he planteado mucho. Desde que empecé me sorprendía cómo siendo colaborador a los tres o cuatro meses los periodistas ya me decían si le iba a quitar el sitio y que para cuándo un programa mío. Yo pensaba que si algo no está roto para qué hay que arreglarlo. Nunca he tenido la necesidad de arrebatarle el programa, porque el papel del secundario en un "late" es mucho más agradecido que el del presentador, y lo sé por experiencia, porque lo he sustituido en verano y cada vez que no está también lo hago y es peor. Tienes más responsabilidad, preecribirlo todo, no estás tan libre para hacer el loco. Yo quiero el papel de secundario. Ahora tenemos una bicefalia que parece que es una copresentación, pero que nadie se equivoque, el presentador es él y el que edita el espacio o hace gestos para que se acabe es él. 

El papel de secundario en un "late" es mucho más agradecido que el de presentador

-En lo que le gana ya es en el número de hijos...

-Sí, yo tengo tres y él dos, pero que quede claro que no hay competencia en esto. Yo no he tenido tres para superarle a él. Tuve uno y queríamos la parejita pero tuvimos mellizos, una bendición complicada de sobrellevar. Yo fui padre antes que él, pero no hay competición. Siempre hay un hijo de un amigo o un familiar que te despierta la necesidad de ser padre, a mí me pasó con el hijo de un guionista del programa que es como si fuera mi hermano. Hasta escribí un libro sobre el tema, 'Padre el último mono', y Buenafuente se lo leyó, así que no quiero estar machacándole con eso. 

-¿Hay algún tema del que no harían comedia?

-Intentamos llevarlo todo al terreno de la comedia. Si hay cosas dolorosas, que te hacen sentir mal, pues no, pero una discusión con tu pareja si no ha sido sangrante sí puede ser comentada porque aporta naturalidad. Si nos ha hecho gracia a nosotros una anécdota comentada mientras cenamos, por qué no compartirla con la audiencia, cuando ésta celebra esa manera natural de trabajar. 

-¿Es complicado llevar al humor el tema de la independencia catalana?

-Para mí no es complicado. Los catalanes tenemos un gran sentido del humor, allí nos reímos mucho, igual que aquí. Todo el mundo tiene que reírse y los temas complicados son incluso más necesarios de ser tratados desde el humor, porque son temas que a la gente les da miedo. Cualquier tema que produzca miedo, como este del independentismo, debe ser tratado desde el humor, es una forma terapéutica de verlo, porque te distancia del objeto de análisis, y cuando pasa eso le pierdes el miedo. 

-En esta situación política se ha hablado de si el Barça jugaría sólo la Liga catalana. ¿Se han planteado trabajar sólo para los catalanes si se diera esa independencia?

-Yo no me lo he planteado, pero si tuviera que planteármelo me pondrían en un compromiso muy serio porque yo trabajo en Cataluña, para Cataluña, y trabajo en España, para España, y siempre estoy viajando de un lado a otro y ese es un panorama que no quiere nadie, ni dentro ni fuera de Cataluña. Sería la peor solución para este hipotético tren que nadie sabe si está en marcha y hacia dónde va. Uno no puede vivir pensando eso porque empiezas si no a actuar con miedo y con una forma extraña. Yo voy a seguir trabajando para el que me quiera escuchar, y me tendrán que dejar. Si algún día no puedo me veré obligado a tomar medidas, pero no quiero irme de mi ciudad. 

Yo trabajo en Cataluña, para Cataluña, y trabajo en España, para España

-¿En algún momento se ha sentido incómodo durante el programa?

-Es imposible que no haya un momento en el que no te sientas un poco violento, por mil razones. Porque el sketch no está saliendo bien y te da "vergüencita", porque notas que la gente no se ríe, porque no hay química con el entrevistado, porque algo falla... Eso sí, al final se te olvidan porque son muchas más en las que todo funciona bien. En un programa como el nuestro hay muchos fallos y errores, y la gente lo ve, pero es parte de la grandeza del espacio. A mí se me nota cuando no estoy cómodo. 

-Pues dígame entonces algún momento en estos seis años en los que haya habido algo de lo que se haya sentido especialmente orgulloso.

-En casi cada programa se produce uno o varios a lo largo de la semana. Por ejemplo, cuando completé el ciclo de aprendizaje, los primeros dos años, estábamos como borrachos de comodidad y llevamos a cabo cosas muy surrealistas que sobre el papel no hubiéramos hecho nunca, como una imitación que hice de Julio Iglesias en varias fases. Me quedo también con Fredie Mercury, que cuando lo hacía era como si me poseyera. Con Chicote, que iba solo el último año.

-¿Fuera del programa también tiene conversaciones surrealistas?

-Lo primero que tengo que decir es que creo que no he hablado tanto en mi vida con nadie como con él. Y fuera del programa también, aunque yo en esa situación soy bastante callado. Mi suegro, por ejemplo, cuando iba a cenar a su casa me dijo: "Ostias, ¿qué pasaa aquí? Te veo todas las noches en la tele y ahí no paras de hablar y haces de todo y aquí hay que sacarte las palabras con un sacacorcho". Yo le dije que no era muy de hablar, que me gustaba más escuchar. Con Andreu no pasa eso. Él habla mucho, y yo también hablo. Hablo más con él que con mi mujer. Pero nuestras conversacones no son muy surrealistas. No nos ponemos serios, pero compartimos cosas. A mí me ha gustado trabajar siempre con gente que han sido amigos y han seguido siéndolo o que con el tiempo se han hecho amigos. 

Yo hablo más con Buenafuente que con mi mujer

-Con quien también parece que está haciendo una buena amistad es con el cine, sobre todo después de rodar este verano 'Anacleto'...

-Ha sido una de las experiencias más bonitas que recuerdo, porque ha sido un paso más en la actuación. En 'Tres bodas de más' fue una pinceladita, pero aquí ha sido un papel con peso, que me he podido preparar por mi cuenta y que he tenido una suerte inmensa de encontrar a gente que me ha ayudado muchísimo, como Imanol Arias que me ha tutelado, o como Quim Gutiérrez o Alexandra Giménez. Ha sido muy bonito y tengo ganas ya de verlo, porque además he tenido una cierta transformación física muy divertida. 

-Su personaje era el de Martín...

-Sí, el mejor amigo del hijo de 'Anacleto', un apasionado de las películas de Chuck Norris, Van Damme, Steven Segal y de todo este material que pone La Sexta, que de repente se ve envuelto en una aventura con el padre de su amigo.

-¿Se considera ya un actor?

-Yo como cómico, que es lo que me considero, cada vez le voy perdiendo más el respeto a la palabra actor y creo que ya puedo decir que soy un actor cómico, no sé si actor todavía. A mí lo que me gusta de todo esto que hago, tele, cine, teatro, es aprender, que es cuando a mí, por hablar mal, se me pone dura. Cualquier terreno en el que pueda seguir aprendiendo me encanta. Y esto del cine es como cuando yo empecé en la televisión, me han dado posibilidades y me dicen que lo hago bien. Mientras sigan dándome cancha yo voy a seguir.

-¿Por eso tiene hasta un programa de cine en Paramount?

-Es que a mí me ha gustado siempre mucho el cine, he sido muy cinéfilo y muy peliculero, de los que salía del cine andando igual que el protagonista, y era trasladar esto de dos amigos hablando de cine a un canal.

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