miércoles 20/10/21

La banca de EEUU, Suiza y Reino unido temen una mayor regulación

Los 27 miembros del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea acordaron exigir a los bancos triplicar los ratios del llamado core capital, que pasará de un 2 a un 7%

Algunos de los principales banqueros del Reino Unido, Estados Unidos y Suiza temen que los reguladores nacionales les impongan mayores requerimientos de capital que los que establece el acuerdo Basilea III, informa este martes el diario económico británico The Financial Times (FT).

Los 27 miembros del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea acordaron el pasado domingo exigir a los bancos triplicar los ratios del llamado core capital - un posible colchón frente a eventuales pérdidas-, que pasará de un 2 a un 7% en un plazo que va hasta el 2019.

Aunque los inversores se han felicitado por esa medida, que se ha traducido en una apreciación de las acciones de la banca, los críticos se quejan de que las exigencias se descafeinaron para complacer, entre otros, a Alemania.

"Los reguladores parecen haber cedido ante las presiones de la industria bancaria. No creo que el ratio del tier 1 sea suficiente para hacer frente a una crisis similar", afirma Jacqui Hatfield, del bufete Reed Smith, citado por el diario británico

El largo plazo concedido a los bancos para ajustar sus ratios de capital y el reconocimiento público de algunos gobiernos de que les hubiesen gustado requerimientos más duros han despertado ciertas preocupaciones sobre la desigual aplicación de esas exigencias de capital mínimo.

Los bancos de la City de Londres, de Wall Street o de las plazas suizas temen que se les aplique a ellos las exigencias más estrictas y recuerdan que los reguladores de sus respectivos países siempre han impuesto exigencias adicionales a las normas establecidas globalmente.

Los bancos estadounidenses temen que sus reguladores pretendan acortar ahora el plazo de cumplimiento establecido en el Basilea III y que el Congreso presione para que se muestren más duros con el sector.

Esto puede crear, dice el FT, un potencial conflicto con los inversores, que tratan de convencer a los bancos europeos y norteamericanos mejor capitalizados para que abonen mayores dividendos o procedan a la recompra de acciones.