Sábado 21.07.2018
Ha revolucionado la forma de entender los negocios

Alejandro Betancourt: Empresario de un nuevo milenio

Alejandro Betancourt encarna a uno de esos empresarios que parecen haber revolucionado la forma de entender los negocios en el nuevo milenio. Sus iniciativas empresariales se alejan del dogma tradicional, sustituyéndolo por una nueva manera de entender el mercado. Ser osado, no tener miedo al riesgo y saber identificar y aprovechar las oportunidades de negocio parecen ser sus ases.

Alejandro Betancourt: Empresario de un nuevo milenio
Alejandro Betancourt: Empresario de un nuevo milenio

Graduado en Boston, Betancourt creció en el seno de una familia de gran tradición, es bisnieto de Hermógenes López, uno de los presidentes de Venezuela. A pesar de ello, desde muy temprana edad empezó su trayectoria en el mundo de los negocios, tras pasar por varias empresas entraría finalmente en el sector de la energía y el petróleo. De la mano de BGB debutó como gerente comercial para Latinoamérica de Kawasaki Heavy Machinery. Esta experiencia en el sector le permitió iniciar su primer negocio.

Corría el año 2009 y era un momento complicado para Venezuela, donde campañas de nacionalización provocaron una retirada de empresas relacionadas con la generación energética. Debido a la falta de alternativas y a una reducción de la capacidad de generación hidroeléctrica por causa de una prolongada sequía, se declaró una crisis energética. A pesar de los grandes obstáculos, Alejandro no se lo pensó: utilizando su experiencia asumió el riesgo y participó en la licitación. Derwick Associates, fundada por Alejandro Betancourt y Pedro Trebbau unos años antes, fue una de las adjudicatarias junto con otras muchas grandes empresas. Derwick consiguió completar los once contratos públicos que le adjudicaron pasando a formar parte de las grandes compañías del sector.

Sin embargo, no todo ha sido fácil en su aventura empresarial. Según explicó el propio Betancourt en una entrevista a Bloomberg, determinados familiares se oponían a que hiciera negocios para el gobierno de Venezuela, que por aquel entonces presidía Hugo Chávez. Betancourt en numerosas ocasiones se ha alejado de planteamientos políticos y ha afirmado que su motivación siempre ha sido empresarial, y su voluntad la de colaborar con el bienestar de Venezuela. Betancourt, recibió presiones para que dejase sus negocios, pero Derwick no se echó atrás y aceptó el riesgo a pesar de las complicadas condiciones. Afrontaron el reto y Alejandro decidió seguir adelante.

Al poco tiempo Derwick fue acusada por un portal de Internet ligado a un conocido banquero familiar suyo, de haber conseguido las adjudicaciones públicas gracias a sobornos. Esto generó una demanda por difamación por parte de la empresa, dicha demanda se solventó extrajudicialmente y al poco tiempo cerraron el portal. No terminaron ahí sus vicisitudes. Otto Reich, ex embajador de Venezuela en Estados Unidos, que había ofrecido servicios de asesoría al banquero mencionado anteriormente, interpuso una demanda contra Alejandro Betancourt y Pedro Trebbau en el 2013, alegando que estos le habían difamado, según él, haciendo creer al banco que Reich en realidad trabajaba para Betancourt y Trebbau. En la demanda civil de Reich se repetían de nuevo las acusaciones de soborno. Ha sido un proceso legal muy largo y tras una desestimación parcial y otra total a la que Reich apeló, finalmente la justicia estadounidense les ha dado la razón definitiva a Alejandro Betancourt y Pedro Trebbau. Según el juez, Reich habría tratado de denigrar el sistema judicial y político.

Las buenas inversiones no son aquellas que carecen de incertidumbres. Y no todo han sido éxitos en su carrera empresarial. O’Hara, su grupo inversor, apostó por Pacific Rubiales, una gran petrolera Canadiense que opera en Colombia y otros países, pero las deudas de la empresa y la continua bajada de los precios del crudo obligaron a realizar una reestructuración para evitar la bancarrota. Otra gran iniciativa de Betancourt es el Centro Tecnológico de Turbinas. Su objetivo es dar servicio de mantenimiento a toda Latinoamérica, pero aunque las instalaciones están muy avanzadas, la situación actual en Venezuela esta retrasando su entrada en funcionamiento. Estos baches no han sido suficientes para detenerle. Cuando un pequeño grupo de emprendedores que había lanzado en Elche una marca de gafas propia, Hawkers, con un éxito sin precedentes en las redes sociales buscaron un socio inversor para seguir creciendo, Alejandro no dudó en invertir. Una nueva oportunidad se abre para los que la saben ver. Hoy en día, Hawkers arrasa con un modelo de negocio nuevo, innovador y efectivo basado en el “growth hacking”. Ofrecen gafas con diseños basados en modelos muy demandados por el mercado con algunos toques clave que les diferencian. Se venden por Internet a precios muy agresivos y han triunfado mediante campañas por Facebook y las redes sociales usando a famosos como embajadores de la marca que han demostrado ser realmente efectivas. Han conseguido ser la única marca española en patrocinar a los Lakers y ya tienen incluso su propia copa de motociclismo, la Hawkers Cup.

No es la única oportunidad que está aprovechando Betancourt. El desarrollo bancario en África es otra de sus grandes apuestas. Es un destacado accionista del holding financiero DBK Financial Group, que opera en el área francófona africana. Junto a Alberto Cortina. BDK comenzó a operar con base en Senegal en el 2015, fundando el Banco de Dakar, y se ampliará en breve a Costa de Marfil, Mali y República de Togo, además de haberse ya establecido en Guinea-Conakry. Centrados en la prestación de servicios bancarios y microcréditos, el conglomerado bancario ha presentado en su primer año unos beneficios de 4 millones de euros.

Los empresarios del nuevo milenio tienen una forma distinta de ver los negocios. Donde unos ven riesgos otros ven oportunidades.

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