martes, abril 23, 2024
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La cara oculta de la boda de Tamara Falcó (y que la exclusiva no nos cuenta)

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Neus Hilari
Neus Hilari
Escribo sobre influencers, belleza, moda y todo lo que tenga que ver con personalidad y personalidades. Cuando no escribo, estoy leyendo alguna revista del corazón o viendo algún reality, mi placer culpable.

A pesar de que se ha convertido en la boda más viral de lo que llevamos de año y nos la han vendido como un enlace de cuento de hadas en pleno 2023, la boda de Tamara Falcó e Íñigo Onieva parece que en realidad no fue tan rosa como quieren hacernos creer los novios y la madre del novio.

Más allá de los incidentes que salieron a la luz, como el incendio de la casulla de uno de los sacerdotes o los 45 de retraso con los que llegaron la novia y su madre, la boda de Tamara Falcó esconde otros muchos contratiempos.

Todo lo que no hemos visto en la revista Hola sobre la boda de Tamara Falcó

Un menú que no gustó a los invitados, la tensión entre Isbel Preysler y la madre de Onieva, Carolina Molas, o las meteduras de pata de los amigos de Íñigo Onieva son solo algunos de los contratiempos que van saliendo a la luz de la boda de Tamara Falcó, llamada «la boda del millón de euros». No nos extraña que cada vez sean más grandes los rumores que indican que Isabel Preysler no estaría muy contenta con el desenlace de la boda.

La cena no gustó a los invitados

A pesar de que los novios contrataron al prestigioso chef Eneko Atxa para elaborar su menú de boda, el chef favorito de Íñigo y que elaboró el menú con la supervisión de la propia Tamara Falcó, el menú no logró conquistar el paladar de los 400 invitados al enlace.

Según revela Informalia, que ha tenido acceso directo a algunos invitados a la boda, la cena no les gustó «en absoluto», comentando que la comida estaba «cruda», e incluso la que era cocinada, estaba «poco cocida». Según revelan estas fuentes, «el aperitivo sí estuvo bien pero la cena, un desastre».

El menú, que constaba de un entrante de Hojas de verano y Quisquillas y esencias de hierbas, seguido de pichón asado y con postre de chocolate, decepcionó a muchos invitados. «La gente se tiró al pan, porque había tres quisquillas, un pichón pequeño y un postre de chocolate con aceitunas muy raro. Se pasó hambre y hubo recena, pero a las 3:30 de la madrugada todavía no la habían sacado y muchos invitados ya se habían marchado», explican las fuentes del portal.

El control de seguridad, más propio de un aeropuerto que de una boda

Otro de los gestos que generó malestar entre los invitados fue el exhaustivo control de seguridad, incluso después de requisar los móviles a los asistentes, que provocó que la cena se retrasara una hora más de lo previsto.

Y es que, no contentos con cumplir con la condición de los novios de que requisar los móviles a los invitados, el equipo de seguridad también se dedicó a abrir los bolsos de las señoras y los pasaban por unos detectores de metales buscando algún móvil oculto. «Una vergüenza», revelan las fuentes consultadas por Informalia.

El comportamiento de los amigos de Íñigo Onieva

Además de los contratiempos del evento, la boda también contó con salidas de tono de algunos invitados, en este caso amigos de Onieva. Así lo contó Aurelio Manzano este fin de semana en ‘Fiesta’, que reveló la metedura de pata de un grupo de los amigos de Onieva.

«Después de la ceremonia, todo el mundo está sentado y de repente no se sabe por qué se levanta una persona que nadie conoce, una persona que es amigo de Íñigo. Coge el micrófono y empieza a hablar, empieza a resaltar las virtudes de su amigo Íñigo diciendo ‘mi amigo es maravilloso, no os creáis lo que habéis visto, mi amigo quiere mucho a Tamara», revelaba el colaborador.

Según Aurelio Manzano, el momento incomodó sobremanera a Tamara, a quien se la vio bajando la mirada para evitar la escena, que siguió cuando otros dos amigos de Íñigo se levantaron también para hacer lo propio. «La guinda del pastel fue Íñigo Onieva», explica Manzano, y añade: «Íñigo se levantó y cogió el micrófono, empezó a justificarse y a explicarle a mundo quién era él ‘Soy una buena persona, no va a pasar otra vez lo mismo, sé lo que pensáis de mi’, es decir, más que una carta de amor hacia Tamara era coger el micrófono para justificarse ante todos los invitados», detallaba Aurelio sobre la actuación de Onieva y sus amigos.

Según el colaborador, las personas asistentes vivieron el momento como una situación «muy surrealista» que provocó una evidente vergüenza en el rostro de Tamara Falcó.

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