domingo 23.02.2020

Lo peor estuvo en Cataluña

Ayer fue un día malo. Creo que muy malo. Y no tanto para el PP en Andalucía o el PSOE en Asturias como para España. Porque lo duro fue que Convergencia Democrática de Cataluña optase ya, claramente, por el separatismo. Y eso sí que traerá consecuencias graves para esta vieja piel de toro.

Es cierto que el PP no supo calibrar, suficientemente, la importancia de la Andalucía profunda y, aunque ganó las elecciones, perdió el Gobierno de la Junta que es lo que importa. La Andalucía rural vota desde siempre por inercia, clientelismo y miedo al señorito. Y eso le dio el voto a IU. Increíble pero cierto. La Andalucía urbana no quiere al PSOE de Rubalcaba ni a la leche que le dieron pero la Andalucía rural prefirió entregarse a la IU ‘melonera’ de Cayo Lara para que vuelva a gobernar. Ver para creer.

Parece prodigioso que los andaluces no hayan votado salir de la corrupción generalizada y de un paro galopante (más de 8 puntos sobre la media de España), pero no lo han hecho. ¿Por desidia, quizá? ¿O porque se está agustito con la paga? Por lo que sea. Pero la democracia tiene estas cosas y como tal hay que aceptarlas. Allá ellos.

Me cuentan que más de uno en Génova está jurando en chino o, mejor, en coreano por aquello del viaje de Rajoy, por la extraña decisión de no abordar el cambio en TVE. Pedro Arriola no debió valorar suficientemente la influencia de la 1 en el medio rural para compensar a Canal Sur y éste es el resultado.

Capitulo aparte merece Javier Arenas. Creo, sinceramente, que ha llegado el momento de que este perdedor habitual deje la política activa española y pase, por ejemplo, a engrosar las filas del Parlamento Europeo. Ese es un buen lugar para dinosaurios políticos como él. Es ley de vida.

Si después de cuatro veces presentándose a las elecciones a la presidencia de la Junta de Andalucía no ha sido capaz de gobernar ni siquiera en estas, creo que ha pasado su momento.

Lo que necesita el PP de Andalucía es una líder al estilo de Esperanza Aguirre. De lo contrario, nunca gobernará en esa importante región española.

Es cierto también que, en Asturias, las luchas egocéntricas del propio PP han devenido en una inesperada victoria del PSOE aunque, como el PP en Andalucía, se va a comer tres roscas porque tampoco gobernará.

Pero en la tierra de don Pelayo, al menos, la ciudadanía va a obligar a que el PP y Foro dejen los personalismos a un lado y que, de una vez, gobierne la derecha para sacar a Asturias de la ruina.

Pero si como digo, estas dos situaciones creadas como consecuencia de las elecciones de ayer son malas para la democracia y, por ende, para España porque en ninguna de las dos comunidades gobernará el partido que ha resultado vencedor, lo peor estuvo en Cataluña en donde Convergencia Democrática de Cataluña, el partido de los “pujoletes”, por fin se ha quitado la careta y se ha tirado al monte. Ya no es nacionalista. Ahora es separatista. Convergencia quiere un Estado para Cataluña. Pagado por el resto de los españoles pero “Estat català a cap de comptes” ¿O es “Estat català a fi de comptes”? Tengo que revisar mi catalán. Estado catalán, a fin de cuentas, pero pagado por el resto de españoles. Se acabó el eufemismo del nacionalismo de CiU. Ahora ya sabemos, por su propia boca, de qué va la vaina. Y eso sí que es grave porque en la declaración se notaba odio a España. Es más, Se votó entre insultos a la tierra común desde hace 1.500 años. Si no recuerdo mal, los visigodos pusieron la capital de España en Tarragona…

Aunque ya puestos, habría que darles un susto a estos chulitos de Convergencia y decirles que de acuerdo. Que para ellos Cataluña pero con todas sus consecuencias y deudas. Y, desde luego, sin que el resto de España sea su principal mercado.

Lo mismo los propios catalanes les bajaban los humos a esta pandilla de chupópteros que se ha instalado en el Gobierno de la Generalidad catalana.


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