Miércoles 26.09.2018

Torra pone el lazo a Cataluña con los moSSos

El presidente catalán no ama a Cataluña. Sólo a su mitad. La que pone lazos amarillos. A esa parte del pueblo catalán la venera y protege cuando siembra calles, puentes y monumentos de lazos o cruces en memoria de unos héroes que violaron la legalidad catalana y por ello están presos.

Unos émulos de Franco que cuando la legalidad no les gusta se la saltan, pero después lloriquean de la dureza de la democracia cuando les echan del gobierno o de la fosa que no se merecen.

Pero el totalitarismo de Torra quedaría meramente en lo doctrinario, un problema con su psicólogo y electorado, si no fuera porque hace del Gobierno autonómico un instrumento de acción en favor de la Cataluña única, la del lazo amarillo.

Y ahí usa su brazo armado, los moSSos, para maniatar a esa minoría étnica que supone la otra mitad de sus gobernados, la Cataluña no golpista.

Los moSSos no ven ningún impedimento en llenar una playa de cruces cuando la costa española está plagada de carteles con avisos sobre lo que no se puede hacer: jugar al balón, pasear con perros, hacer fuego, acampar, venta ambulante, montar a caballo, tirar basura, nudismo o escuchar música. Los chiringuitos tienen milimetrado su espacio, las tumbonas...

Pero las costas tercermundistas catalanas tienen una interpretación más laxa: se puede ocupar toda la playa con cruces. ¿Los moSSos admitirían también esvásticas? Eso no es delito ni infracción. Tampoco colgar lazos en calles o puentes. Ya puede captar la emisora de los moSSos que se van a colgar lazos en 52 puentes que ellos ni se despeinan. No es por no ir, es que ir para nada...

Pero si los moSSos detectan que hay un violento grupo de constitucionalistas, vaya fascistas, que planean retirar lazos amarillos amparados en armas de destrucción masiva como cúters o tijeras..., allí que aparecen los agentes de Torra para detenerlos.

Porque los moSSos de Torra son lentos en sumar indicios cuando se trata de yihadistas. Un chalé que vuela, bah, un pasaporte de un imam, bah, cientos de bombonas, bah, un texto coránico, bah, precursores de explosivos, bah, un aviso de la CIA, bah, una segunda explosión, bah...

Oh: atentado en Las Ramblas... Igual eran yihadistas a los que hemos telefoneado porque su coche estaba en Alcanar.

Tal ritmo de caracol es celérico cuando los moSSos investigan comandos antilazo. Esto ya sería grave.

Pero la maquinaria policial de Torra da una vuelta de tuerca definitiva cuando una mujer es agredida por retirar lazos.

Le rompe la nariz un energúmeno tras afearle que ensucie la calle con lazos. Oh paradoja: ensucia quien retira lazos, no quien los pone según este fiero ecologista.

¿Y qué hace la policía política, los moSSos, cuando llegan al lugar de los hechos? Pues toman nota con sabia equidistancia: aquí hay una señora con una nariz rota y aquí un señor que se la partió de un puñetazo. Váyanse los dos a casa.

Y, señor agresor, si yo fuera usted me iría a un centro médico. Tiene unos rasguños en el cuello que le ha causado el esposo de la víctima al sujetarlo cuando usted golpeaba a su mujer.

Y, señor agresor, cuando tenga el parte médico, acuda a cualquier comisaría nuestra y denuncie a esta señora que bien pudo partirle el puño al golpearla usted en la nariz.

Que menos mal, señor agresor, que se fracturó el tabique nasal de ella y no su mano con el impacto, pero pudo ser al revés. Esta mujer no puede andar suelta por la calle retirando lazos y amenazando con su nariz.

Por supuesto, señor agresor, usted no tenía motivación política alguna cuando le partió la nariz. Era puro amor por unas calles limpias. Así lo harán saber nuestros jefes de prensa a todos nuestros periodistas amigos. En Cataluña ni se pega ni se detiene por quitar lazos amarillos.

"¿Entonces no estoy detenido?"

No, por Dios, ¿cómo va a estar detenido usted por romper una nariz a una mujer? Eso son cosas que pasan en España, en Cataluña, no.

Torra pone el lazo a Cataluña con los moSSos