martes, febrero 7, 2023

La palabra más escuchada

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La palabra más escuchada en España en los últimos días es Syriza. Y la segunda, Tsipras. Pocos saben qué significa, de hecho se han escuchado sesudos comentarios sobre el partido Tsipras y el dirigente Syriza, toda una prueba de que pocos saben de qué hablan, aparte de que les suena que algo ha ocurrido  allá por Grecia. Sin embargo, en los círculos políticos, se está pendiente de Syriza como si en ello les fuera la vida.

Tsipras ha hecho panda con Pablo Iglesias, aunque sin descuidar el flanco de Izquierda Unida; y antes de hacer panda con Pablo Iglesias, hizo llegar al PSOE su deseo de conocer a Pedro Sánchez, lo que significa que el dirigente griego tiene lío sobre cómo está la izquierda española. O quizá pretende templar gaitas con todo el mundo; un poco como quiere hacer en Grecia si, cuando se celebren las elecciones el 25 de enero, logra un resultado que le permita gobernar; aunque incluso en ese caso tendría que llegar a algún pacto con otros partidos.

Es el hombre del año que comienza en Grecia, pero también lo es en España, donde un buen puñado de políticos y no políticos a los que no llega la camisa al cuerpo pensando el destrozo que puede producir en este país un posible gobierno de Podemos. Piensan que si gobierna Tsipras con su partido Syriza en Grecia, los que ahora piensan votar al trío Iglesias-Monedero-Errejón porque les dicen lo que quieren oir, no lo que piensan hacer si gobiernan, se cuidarán muy mucho de respaldarle si, antes, ven las consecuencias en Grecia de qué ocurre si gobierna el primo hermano político de Pablo Iglesias.

Empezamos año con un puntazo: sentados otra vez en el Consejo de Seguridad de la ONU. Costó, y muchos se dejaron la piel en el empeño, entre ellos los Reyes Juan Carlos y Felipe. A los dos les tocó pedir el voto país a país, don Juan Carlos en los primeros meses del 2014 y don Felipe tras su proclamación. Es importante. España se coloca en el mapa de los más influyentes porque en ese foro se toman decisiones de la máxima relevancia, y veremos en nada de tiempo cómo algunos de los que más mandan en el mundo empiezan a bailarnos el agua. Aparte de que es una buena ocasión para reforzar determinadas relaciones bilaterales: con España teniendo voto en el Consejo, nuestros socios nos tratarán mejor.

Cerramos curso con todo abierto desde el punto de vista político, lo que convierte en aún más emocionantes las elecciones del año que comienza. Ya puede espabilar el PP si quiere seguir en el Gobierno. Como no encuentre buenos candidatos para las Autonómicas y Municipales se dará un batacazo en mayo y si pierde poder, es difícil contener la fuga de votos en las Generales. A nadie le gusta apoyar a quien ve en declive.

Es imposible repetir los resultados de hace cuatro años, porque la situación ha cambiado sustancialmente, tanto respecto al PP como respecto al PSOE; Zapatero había dejado a su partido bajo mínimos cuando se celebraron las anteriores municipales y autonómicas y ahora sin embargo Sánchez tiene cierto tirón, aunque le falta mucho camino por recorrer si quiere llegar a las generales con imagen de hombre de Estado. Pero lo dicho: una cosa es que el PP no pueda repetir los resultados de las anteriores municipales y autonómicas y otra muy distinta que se venga abajo. Allá Rajoy con sus decisiones sobre candidatos y allá Rajoy sobre sus calendarios, pero como se equivoque… habrá otro inquilino en Moncloa dentro de un año.

No pasa nada, excepto si ese inquilino se mueve en los extremismos de izquierda como ese Tsipras del que tanto se habla estos días.

Es  algo que no se había visto hasta ahora: que demos tanta importancia a las elecciones de Grecia. Pero para España lo son. Y no solo porque se juega la estabilidad del euro.

 

Pilar Cernuda

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