martes, febrero 7, 2023

El Gran Hermano americano

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Y luego se extrañaran del desafecto, cada vez más creciente, de los ciudadanos europeos respecto a la Unión Europea. Sí, los mismos que se rasgan las vestiduras y hacen discursos rimbombantes alertando sobre el creciente euroescepticismo son quienes han decidido mirar hacia otro lado y no dar mayor importancia al espionaje masivo que Estados Unidos viene perpetrando en Europa y otros lugares.

A estas alturas no debería de pecar de ingenua pero por un momento me creí que efectivamente Angela Merkel estaba indignada porque sus amigo Obama la espiara, o que François Hollande amén de quejarse iba a liderar dentro de la UE la indignación de los ciudadanos europeos contra esas practicas abusivas de espionaje. Pero no ha sido así. Los líderes europeos están teniendo una reacción realmente vergonzosa y no solo no han plantado cara a Estados Unidos sino que han metido la cabeza bajo el ala e incluso intentan convencer a la opinión pública de las bondades de la actuación de la NSA.

La pesadilla de Orwell se está haciendo realidad

Naturalmente todos damos por supuesto que el espionaje tiene que servir para saber que hacen los terroristas y todos aquellos que constituyan un peligro para la democracia y la libertad. Como damos por supuesto que tiene que haber colaboración entre los distintos servicios de espionaje. Pero insisto, el problema está en donde se coloca la línea roja.
 

No me extraña que Estados Unidos haga lo que le venga en gana. Sabe que los dirigentes europeos no son capaces de tener una voz única pero sobre todo de marcar las líneas rojas de lo que debe de ser una relación entre países aliados y amigos.

A estas alturas no se trata de caernos de un guindo, por tanto todos damos por supuesto que hay colaboración entre los distintos servicios secretos, pero la cuestión es si la NSA actúa siempre de acuerdo a lo que marca la ley de los países amigos o va por libre y hace de su capa un sayo. Intervenir en España más de sesenta millones de comunicaciones en un mes es mucho intervenir.

Lo peor es que la pesadilla de Orwell se está haciendo realidad. Estamos bajo la vigilancia permanente de un Gran Hermano envuelto en la bandera de las barras y estrellas. Y a ese Gran Hermano poco le importan los derechos ciudadanos cuando se trata de defender sus propios intereses, ya sean económicos, políticos, geoestratégicos o del índole que sean.

Estados Unidos se cree con el derecho de espiarlo todo y esto de por sí ya es bastante tenebroso pero lo es mucho más que nuestros gobiernos, los gobiernos de los países europeos y el gobierno de la UE hayan agachado las orejas.

Y ese agachar las orejas o bajada de pantalones que diría un castizo sólo puede ser fruto, o bien de que nuestros gobiernos están en el ajo y son copartícipes de ese espionaje masivo bien por acción o por omisión, o que simplemente se pliegan ante el Gran Hermano porque le tienen miedo, o acaso se sienten insignificantes para plantar cara y prefieren dejar hacer.

La verdad es que tenemos unos dirigentes pusilánimes. Y no, no se trata de que los ciudadanos europeos sean antinorteamericanos y por eso estemos indignados y protestemos, se trata simplemente de que sentimos vértigo ante la pesadilla orwelliana del Gran Hermano. Si existe ese Gran Hermano, por muy loables que pudieran ser sus intenciones, si es que lo fueran, igualmente sería reprochable lo que hace porque poner el ojo sobre la intimidad de las personas es lisa y llanamente un atentado contra la libertad.

Julia Navarro

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