martes, noviembre 29, 2022

López dimite y no dimite

Lo que ocurre cuando uno se rodea de advenedizos y parásitos es que estos no sirven ni siquiera para parar adecuadamente los efectos demoledores de las acciones erróneas. Un personaje de poco calado, ignorado por la opinión pública pero bien pertrechado para apoltronarse a la sombra del poder de Rubalcaba, como Óscar López, solo adquiere notoriedad cuando insulta a los adversarios o cuando se insulta a sí mismo tomándonos por imbéciles a los demás.

De este sujeto, el señor López, sólo sabemos que se presentó a unas elecciones en Castilla y León para disputarle a Juan Vicente Herrera la presidencia de la Junta, ahí es nada, con el único bagaje político de ser un buen amigo de Pepe Blanco y de haber formado parte en el PSOE de las huestes del señor Tamayo, ‘tamayazo’ para los conocidos, de quien desertó para apalancarse a la sombra del poder ora con Zapatero ora con Rubalcaba. De él no tenemos más noticia, si acaso la de su extraordinaria campaña electoral en bicicleta por las tierras de Castilla: Bochornoso, patético e insoportable.

Óscar López carece de biografía política o de alguna aportación al socialismo

También sabemos por él, que no hay responsabilidad ni culpa más allá de la del autor en el caso de doña Amy Martin y su colega el señor Mulas, socialistas de pro, pro ellos mismos. El señor López, a la sazón responsable, entonces como ahora, de la Vicesecretaría de Organización, eludió respuestas que hicieran presumir algo más que sumisión y servilismo por su permanencia en el micropoder partidista. Por lo demás, carece de biografía política o de alguna aportación al socialismo.

Ahora, nos sorprende con una dimisión nonata. Es tal la lealtad que le profesa el señor Rubalcaba que permitirá que su nombre se arrastre por el suelo antes de prescindir de su lacayo. ¿Y eso? Quizá porque Rubalcaba es, en verdad, el rehén de una casta capitaneada por Pepiño Blanco que ha hecho, desde los tiempos de Zapatero, este PSOE de hoy que avergüenza a cualquiera que tenga inteligencia, sensibilidad o, tal y como ha pasado con el ‘nuevo caso Nevenka’, corazón.

Aún se espera entre las feministas más conspicuas del PSOE a Elena Valenciano para que explique eso que ha dicho Óscar López, eminente socialista científico, acerca del poco interés que ella puso en el asunto del acosador y la moción de censura, seguramente porque estaría organizando los actos del día de la mujer. O del propio Rubalcaba, que no estuvo al quite del tema, porque estaría preparando su visita a Telecinco.

El PSOE, sus votantes y sus afiliados, deben exigir un cambio urgente. Si no…

Editorial Estrella

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