martes, diciembre 6, 2022

Las cuentas claras

La corrupción siempre tiene mala imagen entre los ciudadanos porque estamos hartos de ver cómo gente sin escrúpulos se mete en política o en negocios difíciles de explicar, para ampliar el patrimonio personal sin preocuparse si el camino elegido es el apropiado o no. Hartos estamos los ciudadanos de tanto “chorizo”. A cualquiera que se le pregunte por la calle reacciona de la misma manera. No hay derecho a que unos individuos busquen el terreno político, donde los ciudadanos entregan la confianza y los presupuestos para que los gobiernen y se aprovechen de ellos.

No se admiten las adhesiones y muy pocas veces las disculpas. El que hace algo así tiene que pagarlo. La pregunta que surge siempre es ¿por qué no les obligan a devolver el dinero que se han llevado?. Es verdad que el dinero se gasta, pero hay que ponérselo lo más difícil posible. Y pronto, lo antes posible. Una investigación rápida y que se vean las consecuencias de haberse enriquecido ilícitamente. Devolución, cárcel, sanción en definitiva, mientras el caso está en la memoria, porque se tiene la sensación de que el tema se dilata y cuando llega la sentencia casi ni se acuerdan de aquello que ocurrió, porque ya es otro el que ocupa la actualidad.

Se echa de menos que lo partidos políticos sean contundentes con sus militantes y amigos sorprendidos con las manos en la masa. Al menos tan firmes como dijo el Rey en su discurso de Navidad. Las cosas claras. Que la ley sea igual para todos, sea quién sea el implicado en casos de corrupción. Todos sabemos el nombre y apellidos que debería figurar a continuación si se confirman las sospechas publicadas. Será la justicia la encargada de poner las cosas en su sitio.

Con motivo de la publicación y acusaciones que implican al yerno de D. Juan Carlos en negocios ilegales, son muchos los que aprovechan y se han apresurado a pedir claridad en las cuentas de la Casa Real y está bien que así sea. Pero echo de menos esa petición de celeridad, esa urgencia de publicidad en las cuentas públicas, cuando afecta a alguno de los miembros de sus partidos e incluso a las cuentas y financiación de su propio partido y, por extensión de todos los partidos. La transparencia es para todos igual. Aquí parece que unos son más sospechosos que otros y no. La mayoría de los ciudadanos desconocen a qué se dedican sus impuestos. El porcentaje, por ejemplo, que va a parar a subvenciones. No está mal, que con motivo de la petición de transparencia de las cuentas reales, nos acerquemos un poco más al día a día de los partidos políticos, de los sindicatos, de las asociaciones que reciben dinero público para sus actividades y que no siempre están justificadas. Sería convenientes que se supiera exactamente las diferentes vías por las que, unos y otros, reciben dinero de las arcas públicas. Que se conozca el reparto con detalle.

Es hora de dar alguna satisfacción a los ciudadanos, a esos que les piden en voto, a esos que pagan impuestos. A esos, las cuentas claras. Sin tapujos.

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Pedro Fernández

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