lunes, febrero 6, 2023

Cómo usar una comisión

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Mariano Rajoy fue al Congreso a explicar las opciones que tiene Zapatero. No se le puede negar la originalidad. Pero sería bueno que alguno de los estrategas que lo rodean le explicara que es él quien tiene que exponer las suyas. Si la idea era decir que así no se puede seguir, lo lógico es detallar las medidas económicas que él pondría en marcha y no meterse en barrizales. De nada sirve prepararse un buen discurso de muchos folios si sólo se recuerda por una pifia. O dos.

Las medidas consistieron en pedir a los socialistas que dejen de confiar en su líder y en reconocer que otro gallo cantaría si el PP pudiera sacar adelante una moción de censura. La primera fue como pedir peras al olmo, más que nada porque ningún diputado del PSOE va a retirarle la confianza a su jefe ya que da la casualidad de que es también presidente del Gobierno. Como dice Rajoy, no es un asunto menor. Con lo de la moción de censura, se creció. Y acabó admitiendo que le faltan votos para ganar. No había necesidad de subirse a la tribuna de oradores para eso y acabar viendo cómo le aplaudía la bancada socialista.

Zapatero optó por ofrecer una comisión de ésas que carga el diablo. El debate pasa a ser quién (del PP) se sienta en ella, aunque esta vez no tienen ninguna prisa por anunciarlo. Negarse a participar nunca se ha contemplado. Pero la táctica de los conservadores consiste en simular cierto desprecio y prefieren anunciar los nombres cuando reciban la invitación formal. Rajoy dice que ni se lo ha planteado. Es una forma de hacerse el duro porque después deberá apostar por los que sepan de economía. Y saben más de los números de la crisis en el grupo parlamentario que en la sede del partido. Frente a los tres ministros pueden sentarse Cristóbal Montoro, Fátima Báñez y Álvaro Nadal.

Fuera del Congreso, la gente se pregunta si Gobierno y oposición no se podían haber sentado a hablar de la crisis sin montar una comisión. Ponerle fecha límite para dentro de dos meses ha sido un detalle por parte de Zapatero. Así da la sensación de que la crisis empezó ayer. Pero en el debate, el presidente del Gobierno tuvo que oír cómo varios grupos le pedían que pisase más fuerte. En una dirección o en la contraria, pero que se decidiera. Porque los ciudadanos le han votado para eso. Le tuvieron que recordar que su obligación es gobernar. Es decir, presentar un plan muy claro, ofrecer a los demás la posibilidad de negociarlo pero avisar de que, si no hay acuerdo, lo pondrá en marcha.

Luz Sanchis

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