jueves, febrero 29, 2024
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Historias de mi vida liberal: Sociedad civil y suciedad estatal

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Bernardo Rabassa
Bernardo Rabassa
Librepensador. Maestro Nacional. Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras y Diplomado en Psicología Industrial por la Universidad Complutense de Madrid.

La Sociedad Española de la Transición, 1976-2023, se ha caracterizado por un crecimiento económico como no habíamos visto jamás en la historia de España, y paralelamente con un crecimiento igualmente desmesurado del Estado (incluyo autonomías, ayuntamientos, diputaciones, sindicatos).

La Sociedad civil, de ética principalmente cristiana, ha mantenido por lo general su estructura, con cambios importantes, incorporación e igualación de la mujer al trabajo, crecimiento de la familia uniparenteral, descenso progresivo de la natalidad, hasta el 1’3 por pareja, que se ha visto compensado con un aumento también desmesurado de la inmigración, que de una parte ha alargado la esperanza de vida a los 80 años, ha bajado la media de la edad de la población española y, a su vez, ha aumentado la media de niños por matrimonio, al ser los extranjeros más prolíficos. Las nuevas leyes de género, el aborto la de Si es Si  y la Lay Trans están dispuestas para modificarla, hasta reducirla a un recuerdo molesto. 

La Sociedad civil se ha vuelto más hedonista, pero ha mantenido valores, como es el de la honestidad en los negocios, el respeto a la palabra dada, el  no mentir, el no cobrar comisiones en el tráfico normal de las empresas, el respeto en general a las leyes, a los jueces y a la policía, y  al Consenso establecido en la Constitución de 1978, acudiendo a votar, en general masivamente, salvo algunos temas como el del Estatut de Catalunya, que por el desinterés de la población bajó al 40% la asistencia al voto.

Esta Sociedad no es mejor ni peor que la de 1976, pero sí es cierto que ha dejado al ESTADO con mayúsculas ir ocupando poco a poco parcelas que restan al ciudadano libertades individuales concretas, como ha sido el confiscatorio impuesto sobre el patrimonio, del tristemente recordado amigo Paco Fernández Ordóñez, la complicación burocrática de los 17 sistemas legislativos autonómicos, de  los que huyen a Madrid los que pueden como moscas, que obligan, en temas tan absurdos como en la caza o en la pesca, a tener 17 carnets autonómicos, y no hablemos de los desaguisados que los temas lingüísticos han creado en el País Vasco, Catalunya, Baleares, Valencia y Galicia.

Otro tema trascendente es la Educación, ley sobre ley, últimamente la ley Celaa del 1º Gobierno Frankenstein,  se ha ido a un cada vez mayor fracaso escolar e incluso a un cambio sustancial en la relación Maestro-Alumno, al que han perdido el respeto los jóvenes “ganapanes“ que se atreven a amenazarlos, y que ha motivado numerosas bajas por depresión en el Magisterio español, además del analfabetismo funcional con el que han llegado a las Universidades estatales, las peores valoradas del mundo occidental, pues al ser los profesores (antiguos PNNs) contratados a dedo, la calidad de la enseñanza universitaria ha dejado mucho que desear. Tenemos muchos licenciados y doctores, pero su nivel es bajo y escaso.

Sociedad civil que además se está entreteniendo con temas que, sin quitarles importancia, no tienen la trascendencia que se les da en los Medios de Comunicación. Hablo del sexo, del  aborto, la eutanasia, la homosexualidad o violencia de género, y se olvida cómo crece el delito en general, especialmente el de “cuellos blancos” a pesar del crecimiento exponencial de las fuerzas policiales. 

No estoy muy contento con esa Sociedad, pero sigo manteniéndome orgulloso de ser español, y me siento heredero de la historia de España, por ello, al proponer a la Sociedad civil, en un reciente artículo, dar un golpe de Estado, me refería única y exclusivamente a recuperar a través   de un Documento de Intenciones el protagonismo que el 

ESTADO SUCIEDAD

nos está quitando progresivamente.

SUCIEDAD = FALTA DE ÉTICA

Desde 1977, primeras elecciones generales, en que se crea la UCD, y aún antes, en 1976, el principal problema de los Partidos, que iban a representarnos era la financiación, y como esta no estaba establecida, y las aportaciones de los militantes eran ridículas, obligaron a crear entramados de empresas ficticias (Filesa, Malesa, Time-Export),  Hoy el casa Mediador o intermediarios que recibían el dinero “negro” que iba de una parte a otra, Mario Conde a Adolfo Suárez, la famosa cartera de 300 millones, las ayudas de las Fundaciones Alemanas, a los Partidos, de derecha, liberales o socialdemócratas. El caso Flick, Los Eres de Andalucía y más recientemente el caso “Gürtel”. Que todavía colea.

Pero, las cosas como son, todo ello, que debería haber sido supervisado por el Tribunal de Cuentas, que recibía tarde mal y nunca las justificaciones de los Partidos. He sido íntimo amigo de uno de sus presidentes, y le oí quejarse amargamente de las trabas que le ponían para realizar su labor.

Dinero sucio contra los GAL y otras atenciones directamente delictivas o de escaso contenido ético, y es evidente que, si alguien llevara la contabilidad de lo que se han gastado en las campañas de publicidad los partidos, las cifras multibillonarias, la mayoría inútiles, y el control de los Medios de Comunicación, por mil sistemas, de reparto de poder, han “podrido” la comunicación efectiva de los partidos con sus militantes y con el pueblo.  Más Suciedad estatal y política. Esta a punto de estallar el caso de Ana Pastor.

De paso, y ya que estábamos ante tanto trasiego, muchos de esos dineros se quedaban en el fondo personal de los bolsillos de los políticos concretos, alguno de los cuales ha superado los 300.000 millones de pesetas de su tiempo, en comisiones, robadas de una manera u otra, sobre todo en las famosas transacciones internacionales, especialmente con la América Latina, donde no mueven ficha si no hay “mordida”. Así, hemos llegado a la “corrupción “de los “políticos”, como es el caso de Podemos y Venezuela e Irán, no todos, pero sí “casi todos”, ya que en la economía del ladrillo todo era posible. Y no digamos en las grandes obras públicas, en los que los miles de millones acaban siempre favoreciendo a unos o a los otros. Más Suciedad estatal.

El control del Poder Judicial por el Ejecutivo, ha sido y es otro ejemplo de la “Suciedad”, pues la justicia debería ser ciega y equitativa, y todos conocemos nombres de ejemplos de la utilización torticera de jueces y fiscales a favor del político de turno.

La invasión del Poder Político en las Cajas de Ahorro, entidades “esotéricas “de la España profunda, que, por ser sobre todo entidades sin objeto de lucro, se dedicaban antes a las obras pías, y ahora a financiar los presupuestos y despropósitos de los políticos autonómicos de turno. Solo han sobrevivido un par de ellas.

Los Medios de Comunicación. ¿Qué presidente de Autonomía no se ha montado su emisora, casi siempre en bancarrota, para que celebre sus plácemes y loe sus consecuciones, reales o ficticias?

Item más, los políticos, al estilo Gallardón y Pedro Sánchez, pueden endeudarse por nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos, sin que ello les suponga responsabilidad alguna, salvo la de no ser elegidos. Si dimiten, se van de rositas, tan panchos, pues no son responsables de nada.

 Prevaricación, cohecho, escándalo tras escándalo, Gal, Rumasa, Antibióticos, el metro de Medellín, Telefónica  del Perú, el caso Fabra, el CNI y el 11M que está a punto de prescribir, cuando se conocen novedades escandalosas, los Despropósitos del Gobierno Balear de Jaume Matas y sus secuaces, Marbella  con  Gil  y sus sucesores como Julián Muñoz, el caso de Jesús Roa en la Conserjería de Obras Públicas de la Junta  de Andalucía, además  del favoritismo a la hija de Chaves (el de los ERES) y Griñan que ya condenado a cárcel está eludiendo su ingreso en prisión con diversas argucias médicas, el asalto del Clan Pajin a la alcaldía de Benidorm, el  caso del “agujero” del Metro de Barcelona, la concesión de Molinos de viento  y tantos y tantos asuntos casi sin resolver, para luego terminar ampliando el número de funcionarios, cobrar impuestos tras impuestos a los que trabajan, y en cambio no tener un mal diputado representativo al que dirigir nuestras pegas, ya que los partidos no son democráticos, elegidos por listas cerradas, y el Senado no sirve para nada. ¿Quién nos representa y a quién podemos dirigirnos?

Mucho me temo que a nadie. Creo yo, como ya he dicho, que con un Parlamento de 5 a 10 miembros sería suficiente, pues con sumar los votos de los ausentes, a ser posible sin pagarles, para qué quieren las interminables discusiones polémicas, si no existe libertad de voto y no se representa a ninguna circunscripción concreta. 

Este es, tristemente, el Estado Suciedad en que vivimos, algunos de nosotros “cabreados”.

Y luego quieren que no intervenga la sociedad civil, para seguir dejando a estos partidos la “sartén por el mango”. Esta no es la España que la gran mayoría de nosotros queremos para el Siglo XXI que sigue la misma línea que el anterior.

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