jueves, junio 20, 2024
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El nazareno

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Comienzan a prolongarse los días que van ganando espacio a la noche; y el sol que hasta ahora se asomaba tímido a la escena de nuestras jornadas, va recuperando protagonismo, calentando las sombras y fundiendo letargos; asoma la primavera. España se prepara para vivir con pasión la Semana Santa.

Las calles se impregnan de aroma a incienso, a cirios que arden, a flores, a ramas de palma seca. Las cofradías preparan sus andas, engalanan sus veneradas imágenes, organizan los pasos y ensayan el sonido de sus bandas, no importa si son pequeñas o grandes, ricas o pobres, de Zamora o de Triana, todas se engalanan. Túnicas de terciopelo y raso, capiruchos, guantes blancos, pies descalzos, hombros descarnados, fe, pasión, emoción, alegría y lágrimas. Pura expresión espontánea y voluntaria de fervor, cultura y tradición, con siglos de arraigo en nuestra patria.

Y mientras una inmensa mayoría de españoles vibramos con la emoción de ese sentimiento que emana de la figura del Nazareno y de la Semana Santa, un grupo de advenedizos no ceja en su empeño de destruir todo aquello que tradicionalmente nos une, nos falta al respeto y se carcajea con blasfema arrogancia de nuestras tradiciones.

En Madrid, Ahora Madrid, tras la polémica organización de la Cabalgata de Reyes y de los Carnavales titiriteros, encuentra una nueva víctima para su radical laicismo en la Semana Santa a la que ha pretendido renombrar como Semana de las Festividades. Es curioso que ese laicismo obsesivo lo practiquen Carmena y su equipo de manera exclusiva sobre el cristianismo, ya que otras religiones van cobrando protagonismo con el impulso económico que los podemitas madrileños les están otorgando con cargo a los presupuestos de la capital.

En Cataluña, la situación en la Barcelona de Colau, merece un capítulo aparte. El laicismo radical que abandera la izquierda, se transforma en cristianofobia, con ataques frontales y permanentes a todo aquello que esté vinculado a la Iglesia. No hay semana sin ejemplos. Ahora quieren expropiar y derribar la Iglesia de Santa María de Gracia por “infrautilizada y anacrónica”, por lo que el próximo 13 de abril se debatirá y someterá a votación en el consejo municipal del barrio de Gracia.

Esa misma Ada Colau que defendió a Dolors Miquel por recitar durante los Premios Ciudad de Barcelona un Padrenuestro blasfemo y vergonzoso, afirmando que quería defender a la poetisa, «desde el máximo respeto a las creencias de cada uno”. Y yo me pregunto: ¿respeto a las creencias? ¿De qué respeto estamos hablando? De ese que saca en unas andas una “insumisa parte de la anatomía femenina” burlándose de los hombros, las espaldas y el fervor de miles de costaleros y creyentes de toda España…

La explosión de ataques ha prosperado por todo el país. En Pamplona, la Virgen Dolorosa fue insultada durante su traslado desde la Iglesia de San Lorenzo hasta la catedral, ante la indignación de los presentes, sin embargo no ha habido respuesta por parte de las autoridades ante esta nueva ofensa contra los cristianos en Pamplona, que ya han tenido que soportar la exposición blasfema de Abel Azcona o las burlas a la misma Dolorosa, durante Carnaval.

En Andalucía, la izquierda podemita también ha tratado de hacer estragos. Ya sembró la polémica la secretaria provincial de Podemos en Sevilla, Begoña Gutiérrez, cuando expresó que, en caso de llegar al poder, se plantearía la continuidad de las celebraciones de Semana Santa. Inmediatamente tuvo que rectificar, cuando toda Sevilla se le echó encima. Claro, no debió tener en cuenta que el 50% de los sevillanos es hermano de alguna cofradía…

O en Málaga, donde el plan de aconfesionalidad para el ejército que preconiza la formación de Podemos,  impediría que militares de la Legión sacaran en procesión a su patrón, el Cristo de la Buena Muerte, una de las tradiciones más queridas en Málaga y en España.

Que no traten de confundirnos; no permanezcamos inmóviles ante los desafíos morales y éticos, porque lo que los ciudadanos quieren es crecer, compartir e involucrarse en proyectos que signifiquen comunión (común-unión).

Y entre tanto intento de destrucción, surgen ejemplos como el proyecto de El Nazareno en Brunete, donde los propios vecinos han convertido a costa de su sacrificio, su esfuerzo y su ilusión, un sueño en una realidad, con el propósito de que se convierta en tradición. ¡Paradojas de nuestro tiempo! Mientras unos cuantos ridiculizan y tratan de destruir nuestras tradiciones, vecinos de un pueblo construyen de forma voluntaria, con sus propias manos, la Pasión viviente de El Nazareno, sentando mediante el trabajo común las bases de una tradición con el deseo de que arraigue en nuestra localidad.

Los días van ganando espacio a la noche; el fervor por nuestra cultura, nuestra fe y nuestras tradiciones, deben ganar la batalla a un falso laicismo que solo persigue al cristianismo. Es tiempo de silencio, de reflexión, de salir al encuentro de El Nazareno. Es tiempo de Semana Santa.

Borja Gutiérrez

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