lunes, noviembre 28, 2022

¡Diputados al paro!

Sesenta y cuatro exparlamentarios de todos los grupos han sido noticia por las prestaciones económicas que van a percibir por haber agotado la legislatura y no tener un trabajo que les reintegre a la actividad tras abandonar la política. Es el caso de la exministra Ana Mato; del diputado socialista Eduardo Madina; del secretario general del PCE, José Luis Centella; de Montserrat Surroca (CiU) o de Rafa Larreina (Amaiur), entre otros.

La publicación por el Congreso de los Diputados de la cuantía de sus indemnizaciones por cese y su reflejo en la prensa han provocado muchas quejas de ciudadanos que creen excesivo el mimo con que la democracia española trata a sus exdiputados sin ocupación. Hay quien se ha apresurado a denunciar que “Ana Mato cobrará 53.463 euros por dejar su escaño en el Congreso” o que el socialista Madina percibirá 33.756 euros por lo mismo. Y eso no es exactamente así.

Quien esto escribe es partidario de suprimir este sistema de ayudas a los y las señorías cesantes y de equiparar su situación con la del resto de parados del país. Pero, en tanto en cuanto dicha igualación no se produce, es preciso puntualizar algunos aspectos del reglamento de indemnizaciones que quizá no se han explicado bien y pueden confundir al lector.

Primero, hay que subrayar que un exdiputado o exsenador no tiene derecho a cobrar el paro, lo que justifica la existencia de un sistema específico de compensaciones para quienes hayan cumplido al menos un año al servicio del interés general. Para 2016, el importe de dicha asignación es de 2.813,87 euros, cantidad que se corresponde con treinta días del sueldo base.

Pero ¡ojo!, los exparlamentarios sólo pueden cobrar un mes por año trabajado y hasta un máximo de 24 meses, mientras que un parado normal tiene derecho a cuatro meses por cada año de cotización, también hasta un tope de dos años. En virtud de esto, podría parecer que el desempleado ‘normal’ está en ventaja respecto del político porque son cuatro meses de cobro frente a uno, pero eso tampoco es exactamente así, ya que más tiempo de prestación no asegura más dinero al bolsillo.

El motivo es que el sistema general de protección por desempleo fija límites mucho menos generosos para los parados 'normales' que el aplicado a políticos a la hora de calcular la cuantía de las pagas. Y las pagas de los parados aún bajan más a medida que el desempleado agota su derecho. Un parado al que, tras haber cotizado un año, le correspondan por ejemplo 700 euros netos al mes, cobrará lo mismo (2.800 euros) en los cuatro meses de prestación que lo que corresponde a un exdiputado en solo un mes. Por el contrario, si la cuantía del paro son 1.000 euros netos, el desempleado de régimen común ingresará 4.000 euros y superará al exdiputado.

Tampoco es cierto que la ex ministra Ana Mato (19 años en el Parlamento) se haya llevado 53.463 euros o Madina (12 años) 33.756 euros por irse a su casa. Cada uno cobrará 2.813,73 euros al mes hasta que encuentre trabajo. Y es muy probable que personas que han desempeñado responsabilidades como las suyas reciban pronto ofertas de empleo que les devuelvan a la actividad y que no lleguen a agotar las ayudas. La ex ministra socialista Trinidad Jiménez, por ejemplo, sólo cobró su indemnización un mes y luego se fue a Telefónica a ganar mucho, mucho más dinero. Podríamos hablar a partir de aquí de puertas giratorias, pero ese ya es otro debate.

Trinidad Jiménez, por ejemplo, sólo cobró su indemnización un mes y luego se fue a Telefónica a ganar mucho, mucho más dinero

En todo caso, para profundizar en el principio constitucional de la igualdad ante la ley de todos los españoles sería conveniente equiparar los derechos de los exparlamentarios a los de los ciudadanos de a pie. Sería bueno que, tras dejar sus escaños, los políticos tuvieran que pasar por las oficinas del INEM y estuvieran sujetos a las mismas obligaciones y controles que todo hijo de vecino: sellar cada tres meses, acreditar una actitud de búsqueda activa de empleo y hacer cursos de reciclaje profesional para seguir cobrando. Es probable que el sometimiento de los políticos al mismo sistema que el común de los mortales redundaría en una mejora del propio sistema y que, incluso, a la larga las pagas de los parados serían más generosas.

César Calvar

Artículo anterior
Artículo siguiente
NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -

Últimas Noticias