lunes, diciembre 5, 2022

El pequeño Napoleón

La guerra interna del PSOE abre un nuevo capítulo, una nueva batalla tras el golpe de mano (Susana Díaz dixit) del ínclito Sánchez en su último comité federal. Perdón, Comité Federal, porque el desaguisado ha sido mayúsculo. Sánchez ha decidido convocar un plebiscito interno ya que no cuenta con la mayoría del Órgano máximo entre congresos, donde la mayoría está en manos de la presidenta andaluza. Un recurso bonapartista que le sitúa donde quiere la izquierda antisistema, cerca de la CUP y hermanastro de Podemos.

El recurso a los referenda históricamente lo ejercen los dictadores cuando quieren saltarse la democracia y las instituciones, que les resultan molestas cuando no decididamente antipáticas. Napoleón III, Napoleón 'le petit' como le llamaba Víctor Hugo, lo hizo con frecuencia y lo llamaron democracia plebiscitaria. Siempre hay que pensar que cuando una democracia necesita apellido es que empieza a dejar de serlo. Democracia plebiscitaria, democracia orgánica, democracias populares…todas ellas engaños de dictadores para timar a la gente, para vestir el muñeco, para destruir las instituciones que sostienen y conforman la Democracia de verdad, para justificar su dictadura.

Hay que pensar que cuando una democracia necesita apellido es que empieza a dejar de serlo

La Democracia es en sí misma la arquitectura política donde la razón, la discusión racional, se elige como alternativa a la algarabía sentimental que supone el plebiscito: es el destierro del conmigo o contra mí, la apertura al matiz, la búsqueda de soluciones donde nadie gana del todo para que ganemos todos.

Sánchez está contra las cuerdas y reacciona como animal herido. Parece que sigue los consejos de Pablo Iglesias contra el criterio de su propio partido expresado en su Comité Federal como dicen sus Estatutos. Siendo secretario general del PSOE comienza una guerra de guerrillas contra los suyos para ser presidente del Gobierno y vicesecretario de Podemos. Está a punto de convertirse en un sándwich mixto de Kerensky y el Club de la Comedia.

El uso alternativo de las normas siempre es un fraude. Recurre a la opinión de las bases de su partido, algo tan infrecuente como que es la primera vez, un singular absoluto y tramposo, porque piensa que eso le permite salirse con la suya. Si pensara que por un momento existiera la posibilidad contraria no lo haría ni por asomo. Por eso no recurrió a las bases cuando metió con calzador a Irene Lozano y otras cacicadas en su lista por Madrid. Que tenga cuidado, eso pensó Pinochet al convocar su referéndum y perdió. Y se tuvo que ir.

Si tanto le importa la opinión del pueblo podría no recurrir a sus bases, sino a todos los españoles, que todos votemos si nos gusta ese pastel. Eso no, porque sabe que pierde. Y tampoco sería lo lógico en una democracia que tiene su parlamento donde cada diputado puede ejercer su voto representando a sus electores, que no a su partido, como dice la Constitución.

Sánchez utiliza el trilerismo para ganar a Susana Díaz. Y no hay más

Si tan empeñado está en la nueva política, en las nuevas formas, en la regeneración que limite el poder de los aparatos de los partidos, que se sume a las propuestas de Cristina Cifuentes en Madrid: más reformas para menos privilegios injustificables y más democracia. Cifuentes propone reformas que limitan su poder, Sánchez utiliza el trilerismo para ganar a Susana Díaz. Y no hay más.

El abandono de la socialdemocracia en brazos del populismo-comunismo conducirá irremisiblemente a la destrucción del Partido Socialista. Vaya forma de entrar en la historia, menudo legado nos dejará el mancebo si consigue su fechoría.

Juan Soler

Senador de España

Juan Soler

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