viernes, diciembre 2, 2022

“Ave, Barça, morituri te salutant”

Aunque no tenías figura de gladiador, en tu fuero interno, en tu alma, si estabas presto a la lucha. Y luchaste. Y al final sufriste en ese combate que te ha llevado a la muerte ante un enemigo implacable. Pero te has ido después de conocer el éxito, el triunfo, la gloria, después de hacer tuya tu tierra. Nos has dejado después de vivir un año en soledad, pero ya lo apuntó la escritora barcelonesa Rosa Regás: “cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad”. Y tú, Francesc, en el último año has sido consciente de que llegaba tu hora. Y te preparaste, en soledad. Hasta en eso has sido grande.

“Ave,  Caesar” se asegura que bramaban los gladiadores romanos antes de enfrentarse a la muerte. Y tú, bien lo sabes estimado Francesc, las últimas palabras que debes haber pronunciado para ti mismo habrán tenido igual entonación de inmortalidad: “Ave, Barça, morituti te salutant”, debiste susurrar entre sábanas blancas de hospital antes del “FINS LLAVORS” eterno.

Y es que hiciste del Barcelona el mejor equipo de su historia. Sí, tú y el Barça de los 100 puntos. ¿Lo reconoces, verdad? Ahora que estas en la gloría sabrás bien como era la gloria en la tierra. Tú, querido pero desconocido amigo, la disfrutabas cada domingo viendo a los Iniesta, Messi o Piqué. ¡Qué suerte tuviste!

 Hiciste del Barcelona el mejor equipo de su historia. Sí, tú y el Barça de los 100 puntos

Lo sabes, el mundo blaugrana te dio la vida en tierra, el olor a verde de la alfombra del Camp Nou era para ti energía y savia, algo necesario para tu existencia. ¡Qué casualidad!, cuando dejaste de exhalar ese verde mojado fue tu vida la que se fue gastando, consumiendo, palideciendo. Aunque fueras un gladiador te ha llegado el punto y seguido… y es que los luchadores también descansan.

Pero ellos, querido pero desconocido amigo, ellos, los que cada dos domingos pueblan las gradas de ese mítico estadio que tanto adoraste, también te deben mucho, demasiado. Hay quien asevera que esa temporada del año 12 fue cuando los culés hicieron el mejor fútbol, mejor que con Guardiola, que conste. Y yo lo sé, y tú en el fondo también, querido Tito.

Francesc, Tito, nada fue desconocido para ti. Naciste pegado a la tierra de un campo de futbol gerundense hace 45 años y por aquél entonces nadie podía imaginar que, con el paso de los años, ese chaval rubito que de forma insistente pateaba el balón con ambas piernas para aumentar sus condiciones de futuro jugador,  pudiera llegar a la cima pero no luciendo pantalón corto y sí con las palabras “ordeno y mando” sobre un terreno de juego. Como vos, míster.

Es curioso, te has subido a las alturas perdidas y puede que esta temporada tu club no consiga ningún trofeo. ¿Lo ves? ¡Qué grande eres!

¡Ah!, querido Tito Vilanova, hablando de soledad, por ahí verás al de los “100 años de soledad” y él te podrá decir algo fundamental. Seguro que García Márquez te recordara su frase de “la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”.  ¡Y cómo se puede olvidar a la persona que hizo del Barcelona la mejor maravilla terrenal de jugar al fútbol en los últimos años?

¿Tú no has muerto, verdad Tito?

JA Ovies

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