viernes, diciembre 9, 2022

JFK y el mito

Se cumple estos días el 50 aniversario de la muerte de Kennedy. El presidente número 35 de EEUU, a quien uno de sus principales asesores definió como «un idealista sin ilusiones» que intentó cambiarlo todo y se encontró con un margen muy estrecho para actuar en los tres años que estuvo en el poder. Sobre él y sobre todo, en torno a su muerte se han escrito cientos de libros ahormando distintas teorías de la conspiración y uno se pregunta ¿qué quedaría de la leyenda si no hubiera sido asesinado brutalmente en Dallas?

John F. Kennedy es un mito. Fue el primer presidente de EEUU nacido en el siglo XX, el primer católico que lo logró y el más mediático. Marcó una forma más presidencial si cabe de hacer política en la Casa Blanca. El mito que ha ido dando forma al personaje real, tuvo luces porque las sombras se ocultaron y casi se desvanecieron cuando todo el mundo puedo ver en directo como su cerebro saltaba por los aires tras ese 22 de noviembre de 1963.

Fue el presidente que allanó el camino para la histórica ley de derechos civiles y de derecho al voto

Es difícil separar su figura histórica de la del joven presidente al que asesinan en Dallas, con una viuda desconsolada y un niño de solo tres años que recibe el paso del ataúd de su padre, con un saludo militar. Pero seguramente si no le hubiesen matado, no se le atribuirían tantos logros. Aprobó el mayor rearme de la historia de EEUU, estuvo a punto de llevar al mundo a una tercera guerra mundial y aunque la forma en que gestionó la crisis de los misiles se ha convertido en un trabajo estratégico de manual, sus decisiones políticas en momentos claves pusieron a su país al límite, lo cual es difícil que se hubiera podido mantener como método a lo largo del tiempo.

En cuanto a su vida personal plagada de infidelidades y líos amorosos habría ensombrecido sin duda su carrera política. No creo que la conservadora puritana y familiar sociedad americana hubiera soportado muchas escenas como la de Marilyn y su famoso ‘Happy birthday’ o su coqueteo incesante con cualquier mujer que se le acercara. Ayer mismo Antonio Gala hacia un pequeño guiño a modo de paralelismo entre Kennedy y Clinton. Decía que ambos eran moderados y activos, pero con las mujeres les costaba más serlo y se notaba. Ambos tuvieron líos que terminaron en escándalos pero mientras los colaboradores del primero le sacaban de apuros en privado, la escena de la becaria en el despacho oval, dio la vuelta al mundo y su trascendencia fue evidente.

Claro que la muerte ha creado al mito pero también las luces están ahí. Fue el presidente que allanó el camino para la histórica ley de derechos civiles y de derecho al voto, que acabó aprobando su sucesor, y con las que se pretendió eliminar la discriminación que afectaba a millones de afroamericanos en todo el país especialmente en las zonas sureñas. También fue el primer presidente que reconoció la importancia del voto de los hispanos y su poder. De hecho si de muestra vale un botón, en las ultimas elecciones se estima que votaron más de doce millones de personas de este colectivo, gracias al cual Obama consiguió su primera victoria.

No sabemos que hubiera pasado si un día como hoy no estuviéramos recordando el asesinato de JFK pero es lo que tienen los mitos. ¿Qué haríamos sin ellos?.

Esther Esteban

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